Sudeste Asiático

 DIA 7  14-4-2009 PHNOM PENH
Palacio Real, Museo Nacional, varios templos, Sisowath Quay. ¡Feliz año nuevo Khmer!

No nos hemos levantado muy temprano (8:30), aunque anoche no estuvimos de cotillón khmer, y eso en Phnom Penh se paga con bofetadas de calor. El desayuno se sirve en el bar junto a la piscina comunitaria en unos jardines muy acogedores. Simplemente desayunando hemos pasado tanto calor a esa hora que nos hemos tenido que dar un baño, pero en la de pago (en la de nuestra habitación). Así salimos algo más frescos a la calle, pero en cuestión de segundos te pones a sudar a lo bestia. Hemos preguntado en la recepción del hotel si estarían abiertos el Palacio Real, el Museo Nacional y algunos templos y nos han dicho que estaba todo cerrado durante 3 días por el año nuevo. Por suerte, habíamos leído que a veces en las guesthouses y hoteles baratos te meten miedo para que no salgas mucho y consumas allí mismo, pero no me imaginaba que uno de los hoteles más caros de Phnom Penh hiciera lo mismo. Un poco decepcionados y pensando que no teníamos mucho que hacer en 2 días, hemos pasado de camino para ver el Palacio Real por fuera por un pequeño templo que estaba muy animado con  gente vestida muy elegante. Rezaban y entregaban sus ofrendas para comenzar el año de la rata con buen pie. Al llegar al Palacio Real, hemos comprobado asombrados y aliviados que estaba abierto. Sólo teníamos una hora para verlo porque cierra a las 11:00 y abre de nuevo por la tarde. La entrada nos ha costado 5€, nueva tarifa, pero con cámaras incluidas. Al llegar al recinto del Palacio Real nos hemos quedado alucinados, ¡qué maravilla de edificio, qué jardines, qué bonitos templos lo rodean! Hemos tenido la suerte de que otros turistas sí habrán creído a sus alojadores y hemos dado el paseo prácticamente solos.  El calor era asfixiante, pero entrando en el palacio y en los templos de sofocaba un poco poniéndonos delante de los grandes ventiladores que hay por todos lados. Tras ver el primer recinto hemos pasado al de la Pagoda de Plata, un templo el suelo formado con baldosas de plata, otra maravilla. Nos ha faltado un poco de tiempo, pero tampoco podíamos aguantar mucho más el calor.

Estábamos cerca del hotel, así que hemos vuelto a nuestra habitación a pegarnos otro baño para bajar la temperatura corporal. De nuevo hemos ido andando al Museo Nacional, que también está muy cerca del Pavillion y casualmente también estaba abierto. Hemos pagado los 1,60€ de entrada y nos hemos refugiado en sus salas llenas de estatuas jemeres, figuras de la misma época, herramientas… Sólo 4 ó 5 personas en el interior paseaban de ventilador en ventilador. Le hemos echado valor y hemos salido al patio interior para hacer unas fotos, ya que lo mejor del museo para nosotros ha sido el edificio, hemos hecho bien en entrar.

 Hemos comido en un restaurante cercano un par de sándwich. El calor quita el hambre y no se está bien en ningún sitio sin aire acondicionado, que también es complicado encontrar. Sólo un ventilador y varias cervezas nos han aliviado un poco, pero poco. Continuando el recorrido, paramos en el Wat Ounalom, un templo de los más grandes y bonitos de la ciudad. Como en todos los templos estos días tenía signos de las celebraciones, lo cual daba un colorido llamativo al lugar. Nos hemos acercado a varios niños para darles pequeños regalos que siempre llevamos en la mochila. El paseo que lleva al centro comercial Sorya Shopping Mall, recomendado en alguna guía, no tiene mucho sentido, nada más que por ver calles llenas de basura y casas en mal estado. El centro comercial es un buen refugio para disfrutar un poco de algo de fresco, tomar un helado y ver a parte de la sociedad más favorecida de Phnom Penh. Hemos comprado los cupones en una ventanilla para poder pagar lo que nos íbamos a tomar, el personal ha sido muy amable con nosotros, haciéndonos preguntas sobre nuestra visita. El mercado central está justo al lado, con un edificio peculiar, pero sólo tenía abiertos varios puestos de comida por las fiestas. El olor es desagradable, pero hay que dar una vuelta por él para ver parte de la vida diaria de este país. 

Siguiendo nuestra ruta andando por grandes avenidas, hemos visto como poco a poco se animaban las calles. Hemos pasado por delante de la estación de tren, pero no hemos entrado, sólo la hemos visto desde fuera. Lo mismo hemos hecho con el hotel le Royal. En realidad estábamos deseando llegar al Wat Phnom, el punto de reunión de la capital para las celebraciones de fin de año. En una colina hay un templo dónde se considera se originó la ciudad, al ser el único punto que quedó a la vista tras una gran inundación. Hemos estado dos horas viendo cómo celebraba la gente en la calle el nuevo año, con juegos, canciones, reuniones de amigos, comida, bebida… El primer sitio dónde hemos parado un rato ha sido en una explanada a la sombra de grandes árboles. Allí jugaban 6 hombres, alguno bastante mayor, a un juego espectacular que consiste en golpear un objeto formado por plumas y muelles con la planta del pie, de las formas más complicadas. Estaban rodeados por mucha gente, que los observaba con admiración. También han pasado un grupo de niños disfrazados y cantando, de un orfanato. Nos hemos animado mucho viendo esta sana forma de convivencia, que reúne a niños, jóvenes, adultos y ancianos en un mismo lugar para pasárselo bien durante 3 días. Queríamos ver el templo, así que hemos subido la colina. Al final de la escalera y en un recinto sin vallado y con múltiples accesos hemos encontrado un cartel indicando que la “entrada para extranjeros” costaba 1$. Nos ha parado una mujer y nos lo ha pedido, pero no sabíamos si el cartel lo había puesto ella. El templo es pequeño y al igual que toda la colina estaba lleno de gente. Apenas hemos visto extranjeros (no le sale muy rentable el cartel, hecho de metacrilato) en esta zona. Ha sido muy especial disfrutar con ellos estas celebraciones, aunque en ningún momento dejas de ver a personas necesitadas, mutiladas o muy sucias.

Para terminar este agotador recorrido, pasamos el edificio de la oficina de correos y por el recinto del mercado nocturno, antes de coger un tuk tuk (1,6€) para ir al hotel, a la piscina concretamente. Vaya baño más necesario que nos hemos dado, el agua suele estar templada pero ayuda a bajar la temperatura, porque de la calle llegamos echando humo. Mi cuello estaba de color rojo oscuro, achicharrado, creo que ha salido vapor al meterme en la piscina. Para estas fechas es imprescindible disponer de ella en los hoteles.

Ya de noche, hemos dado una vuelta por los alrededores del hotel, por una plaza muy animada con una fuente-espectáculo con luces de colores y música que atrae a la gente. También había en esta plaza juegos y bailes por lo que hemos pasado un rato entretenido. Para cenar, hemos ido a una hamburguesería local y por menos de 5€ hemos cenado los 2. Hemos dado otro paseo por las oscuras calles de Phnom Penh hasta el hotel para ir a dormir, previo enésimo baño del día.  

Aquí podéis ver las mejores fotos de Phnom Penh  

 

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