Sudeste Asiático

 DIA 6  13-4-2009 KUALA LUMPUR-PHNOM PENH
Cuevas Batu, vuelo, Sisowath Quay. Dos capitales en el mismo día.

Le di la nochecita a Diana. Me dolía la garganta, así que me levanté a coger las pastillas para la garganta de la maleta. Más tarde, como no me dormía me levanté al baño. Casi por la mañana tenía un dolor grande de cabeza y me volví a levantar a tomarme un ibuprofeno. Cada vez que me levantaba se encendían todas las luces de la habitación como en una feria, ya que había un interruptor con esa función que era el que usábamos. Nos levantamos a las 7:45 para desayunar temprano y aprovechar el día, pero no nos teníamos de pie del sueño tan grande que teníamos. Desayunamos adormilados y pagamos la cuenta de las 3 noches en recepción, para no tener mucha prisa a la hora de irnos. Fuimos a la habitación a ponernos el bañador, ya que queríamos disfrutar aunque sólo fuera un rato de es magnífica piscina a pie de las Petronas. Cómo nos gustó el rato que estuvimos, casi solos, por cierto. Nos hicimos un montón de fotos, algunas de ellas haciendo el tonto, para terminar de despabilarnos.

Pasamos por la habitación para ducharnos y recoger las maletas. En la recepción nos esperaba Man, una atento taxista que habíamos contratado hacía 2 días por 25€ para llevarnos a las cuevas Batu y al aeropuerto. Nos llevó en 20 minutos y tuvimos casi hora y media para la visita. Las cuevas Batu son templos hindúes a las afueras de Kuala Lumpur. Son impresionantemente grandes, están a 276 escalones del nivel del terreno y merece mucho la pena la visita. Una vez al año se citan en este lugar más de 1 millón de personas para celebrar el año nuevo, debe ser una locura. A mitad de la escalera, con el sol pegando fuerte, se nota el esfuerzo. Es entretenido porque hay monos por todos lados y gente haciendo peregrinación con ofrendas. A esta altura hay unas cuevas que son de pago (la principal es gratis), pero no teníamos tiempo ni nos parezcan interesantes. Para el que quiera, son 7€ la entrada. Llegamos hasta el final de la escalera desde dónde hay muy buenas vistas. Allí mismo venden agua y refrescos muy baratos, cosa rara en estos sitios. Nos adentramos en la cueva principal, que puede tener una altura de más de 30 metros hasta la parte superior. Los tempplos en sí no son muy bonitos, pero el lugar es espectacular. Subiendo otras escaleras más se llega a una zona a cielo abierto con luz natural. Es muy entretenido ver bajar a los monos desde lo alto de la montaña saltando de árbol en árbol y desplazando cuidadosamente por las rocas. Antes de irnos le dije a Diana que se pusiera en las escaleras para una foto. De pronto (a mi señal, es coña, nos queremos mucho) empezaron a caer cocos desde lo alto y casi enviudo. Diana salió corriendo por las escaleras al sentir un impacto de un trozo de coco en la pierna. Los monos los tiran desde 50 metros de altura para partirlos, es un peligro, el día del millón de personas tiene que haber bastantes bajas. Antes de la bajada por la escalera principal compramos una lata de 100 (aquarius local) por 0,40€ y a mitad de la escalera me la pidió un mono. No se quitaba del paso y aunque nos cambiábamos de lado de la escalera él nos seguía. Me la tuve que beber rápido porque además el mono tenía prisa. Le dejamos un poco y se la entregamos en mano. Al llegar abajo dimos un pequeño paseo hasta un templo grande que está junto a las cuevas, el calor era agobiante.

A las 11:45 habíamos quedado con Man, que se quedó esperándonos en las tiendas de la zona. Nos llevó al aeropuerto en algo más de una hora de camino. Pasamos por Putrajaya, otro destino que ofrecen para visitar y que es una ciudad artificial muy moderna de edificios grandísimos de arquitectura musulmana. Si se va con tiempo, se puede parar un rato. Al llegar al aeropuerto, le pagamos a Man los 25€ acordados y quedamos en hacerle publicidad porque se había portado bien con nosotros. Nos pidió la web y nuestros e-mails para escribirnos. Le interesaba el negocio y a nosotros tener un contacto fiable en Kuala Lumpur para enviarle a gente que vaya a Kuala Lumpur.

El aeropuerto está de obras, pero no hemos tardado nada en facturar. Nos hemos pasado en 1 kg en cada maleta y llevábamos 2 mochilas y la maleta de mano, aún así no nos han puesto problemas. Hemos comido en un restaurante de comida rápida local unos platos combinados de pollo y pescado con patatas por 6€ todo .Al ver que había wifi en el aeropuerto nos hemos ido a la zona de embarque con 1 hora de antelación para mirar cosas en internet, contestar algunos correos y salvarle la vida a una australiana. Se nos ha acercado llorando, temblando, a pedirnos que le dejáramos el ordenador para escribir a su madre, porque no tenía dinero y la tarjeta no le funcionaba. Ha estado escribiendo al banco y a su madre para que lo arreglaran, así que se ha tranquilizado un poco, porque parecía que le iba a dar algo. Iba sola a Bali, dónde se reuniría con unos amigos.

El vuelo ha sido de algo menos de 2 horas, muy tranquilo, Diana ha dormido algo menos de 2 horas también. En el aeropuerto de Phnom Penh tampoco había nadie (las colas de inmigración de momento sólo las hemos visto en Macao y fueron rápidas). Antes de rellenar los papeles, hemos visto a una española en silla de ruedas con un pie escayolado y nos ha contado algo que no hemos entendido bien. Se cayó de la moto con el novio, la moto no la dejaban pasar en la frontera de Tailandia con Camboya y su novio estaba en Battambang. A ella la estaban atendiendo camboyanos que la llevaban a todas partes y había venido al aeropuerto a renovar el visado porque le caducaba. Sinceramente, no hemos llegado a comprender la historia bien. En inmigración hemos hecho la “Visa on arrival” , para lo que hemos tenido que rellenar bastante documentación y hemos dado las fotos de carné que traíamos. Además hemos pagado 20 dólares cada uno.

 A la salida del aeropuerto estábamos solos, con 3 taxistas. Uno de ellos nos ha dado un papel diciendo que valía 9 dólares el trayecto hasta Phnom Penh y casi nos ha empujado dentro del taxi. No se veía alternativa viable, pero sí que había varios tuk tuk fuera del recinto para mochileros. No hemos discutido aunque sí nos ha sorprendido el precio. Sabemos que antes era más barato, pero son días especiales en el país. Durante el trayecto al hotel, que ha durado unos 20 minutos, hemos visto varios templos que pensábamos que eran el templo real, lo cual nos ha alegrado bastante. Al llegar al hotel Pavillion, sobre las 17:00 hemos encontrado la piscina y los jardines llenos de gente, nos han dado rápidamente las instrucciones y nos hemos dado nuestro primer baño en la pedazo de piscina privada que tiene nuestra habitación. Todo un lujo, por unos 60€ la noche. La habitación es amplia, sencilla, pero muy bonita, con una cama gigante comodísima con mosquitera.   

Hemos salido del hotel ya de noche andando en dirección al río, a la zona de Sisowath Quay. Había mucha gente por la calle, aunque pocos turistas, a pesar de ser la zona de alojamientos baratos y bares para extranjeros. Hemos notado en nuestro primer contacto con este país que el calor es agobiante y que las calles están llenas de vida, a veces de vidas muy tristes. Durante el paseo hemos visto muchos niños trabajando, vendiendo bebidas, guías de viaje o simplemente pidiendo dinero. Algunos de ellos, dormían en las aceras sobre unos cartones, con sus padres al lado pidiendo dinero. Hemos ido entendiendo el gran problema de este país: el maltrato, abuso y utilización de los niños por parte de sus padres. Os pongo el ejemplo de la niña que hemos conocido: se nos ha acercado una niña guapísima, de unos 7 años a vendernos guías de viaje de Lonely Planet en inglés. Como nos interesaba la de Camboya, hemos preguntado por el precio y nos ha dicho 5 dólares (increíble, la guía es de 2008 y está sin estrenar). Diana ha regateado un poco para poder hablar más con la niña, que ya sabía algo de inglés. La niña le ha propuesto jugarse el precio a los chinos, si ganaba ella, 5$, si ganaba Diana, 3,5$. Sin saber muy bien por qué, la niña siempre decía “you win”, excepto un par de veces. Al final le hemos dado los 5$ y se ha puesto muy contenta. Diana se ha hecho una foto que puede ser portada de una revista de viajes. La compra la hemos hecho sin pensar demasiado, simplemente porque nos apetecía y por ayudar a la gente. Más tarde nos hemos dado cuenta de que probablemente el local que estaba 5 metros más adelante vendía esas guías, en uno de los lugares más transitados y dónde van miles de turistas cada año. Para lo que es este país, esta mujer no debe tener ninguna necesidad, debe ser de las que mejor pueda vivir. Sin embargo, tiene a sus hijos de noche por la calle cargando con libros en cestas, expuestos a turistas desaprensivos, que también los hay. Otro niño me empujaba hacia una tienda pidiendo que le comprara algo para beber y parecía ser otra estrategia similar, pero aún más detestable.Hemos cambiado poco dinero (1$=4000 riels y 1€=1,27$) para tener para un par de días de las 2 monedas, ya que se usan indistintamente, pero es mejor siempre tener moneda local. En una agencia local, nos han contado que esta noche terminaba el año a la 1:36 de la madrugada y que hasta dentro de 3 días no empezaba el año nuevo khmer. Una curiosidad más de este maravilloso país. Hemos comido en una pizzería local por 6€ una rica pizza y hemos vuelto andando al hotel, hablando sobre qué nos podíamos encontrar en los próximos días. Al llegar al hotel de nuevo el jardín lleno de gente, que se ve que salen poco a ver la ciudad. Nos hemos acostado después de visitar 2 capitales mundiales muy distintas. 

Aquí podéis ver las mejores fotos de Kuala Lumpur 

 

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