Sudeste Asiático

   DIA 4  11-4-2009 KUALA LUMPUR
Edificios históricos, Chinatown, torre Menara, mercado nocturno. Impresiona esta ciudad por su diversidad y por su ritmo de vida.

Nos ha costado levantarnos a las 9:15 tras la paliza de ayer. El despertar no puede ser mejor que con la vista de las torres Petronas. Hemos pedido habitación con vistas a las Petronas y nos han dado una séptima planta. Se ven bastante bien desde aquí, pero más alto se divisarían mejor, ya que hay un hotel que nos tapa un poco la vista. Hemos desayunado en el buffet del hotel (lo teníamos incluido en los 57 € de coste de la habitación), que está muy bien por calidad, por cantidad y sobretodo porque también se desayuna viendo las torres Petronas. Al primer sitio que hemos ido es a Sentral. Para ir hemos cogido el skytrain, todo un adelanto y una forma más de ver la ciudad. Los trayectos cuestan entre 0,30 y 0,40 €, que es muy barato, sobretodo comparado con los taxis. Sentral es la estación de trenes desde dónde parten los trenes a toda Malasia. Es muy grande, muy moderna y está siempre a rebosar de gente. Merece la pena la visita como edificio moderno, pero nosotros íbamos para cambiar los billetes de Air Asia, ya que ninguno traía el equipaje incluido. Esto nos ha pasado por reservar a través de mobile.airasia.com al no permitirnos la web principal reservar con nuestra Visa. Hemos tenido que esperar casi una hora a que nos atendieran, tras coger número. En ese tiempo hemos cambiado dinero justo al lado de las oficinas. El cambio en Internet estaba a 1€=4,74MYR y es justo lo que nos han dado, aunque la mayoría de sitios cambiaban a 4,70. Hay oficinas de cambio en cada esquina y es fácil ver cual conviene más en un pequeño paseo. En el aeropuerto el cambio no era tan bueno, pero tampoco un abuso, como en muchos otros aeropuertos. También hemos dado una vuelta para ver la estación y hemos parado un rato en la oficina de turismo, dónde nos han informado amablemente de gran cantidad de cosas. Cuando por fin nos ha tocado, hemos incluido los equipajes en los billetes por 8€ en 4 vuelos y 14€ en un vuelo que teníamos que llevar maletas hasta 20kg de peso. Esta vez los colones malayos han tenido que esperar su turno, aunque algún truco se tienen reservado, como el de que los policías tienen guardados algunos números para dárselos a amigos o a chicas que tonteen con ellos para decirles lo desgraciadas que son por tener que esperar.

De vuelta con el skytrain hemos parado en Masik Jamed para empezar desde aquí la visita a pie a varios de los atractivos de Kuala Lumpur. Desde la parada, hemos ido a la mezquita Lamed, pero no hemos podido entrar porque era hora del rezo. La hemos visto desde fuera, mientras otro grupo de extranjeros muy rubios y muy poco vestidos aseguraban que eran musulmanes para no tener que volver más tarde. Los han dejado entrar ante el cabreo de algún musulmán de verdad. De aquí hemos andado hasta la zona de Merdeka. Los edificios musulmanes de esta parte de la ciudad son realmente bonitos. La llamada plaza Merdeka, que puede tener el tamaño de algún pueblo, es como un campo de fútbol (de césped), con un mástil altísimo que sostiene una bandera de Malasia gigante. El paseo por esta zona sería muy agradable si no fuera por el sol abrasador y la humedad ahogadora que suele hacer en Kuala Lumpur. Nos hemos parado a hacer varias fotos alrededor de la plaza y nos ha llamado mucho la atención un rascacielos con arquitectura islámica. De camino al mercado central, hemos parado en un 7 Eleven para beber algo porque estábamos deshidratados. Diana se ha comprado una especie de granizada de fresa (0,45€) (que estaba mejor de vista que de sabor) y yo una lata de cerveza (1,20€). Se nota que el alcohol en los países musulmanes es más inaccesible. El mercado central era un antiguo mercado local, ahora convertido en tiendas de souvenirs, de cierto interés, pero bastante prescindible si se está justo de tiempo. 

A la salida, ha empezado la primera tormenta, así que hemos aprovechado para comer. En la última planta de un centro comercial, hemos intentado hacer un almuerzo de comida local. Aunque era muy variado, no hemos encontrado demasiado para nosotros. Yo me he pedido un arroz con pollo y langostinos (1€) y Diana, cuando ya tenía seleccionados varios pinchitos de carne, ha tenido que cancelar la petición porque se los iban a echar en una sopa de dudoso sabor en vez de asarlos o freírlos. Así que entre los 2 hemos comido el plato de arroz ¡con 3 coca-colas! porque estaba muy picante. Después hemos picoteado algo por la calle en alguna pastelería y quiosco. De nuevo andando hemos llegado a Petaling Street, en China Town. Está orientado al turismo, pero tampoco está mal, merece la pena recorrer la calle. Los únicos vendedores agobiantes son los de DVD, los demás se dejan regatear hasta  1/2 del precio sin problemas y hasta1/3 con algo más de guerra, pero en ningún momento se enfadan si no compras. Hemos inaugurado las compras con una camiseta muy chula de las Petronas (1,40€) y hemos hecho una primera pasada sin detenernos demasiado. Más tarde hemos visitado la zona de la antigua estación de trenes, que sigue en servicio y por dentro es totalmente fantasma. El edificio ocupa una manzana y merece la pena rodearlo para verlo bien, ya que es muy bonito. Justo enfrente está el edificio de administración de trenes, que puede resultar incluso más bonito. A la mezquita nacional se llega tras un corto paseo jugándose el tipo cruzando varias avenidas. El recinto no es muy bonito, pero no paran de llegar autobuses de malayos musulmanes que vienen de todo el país a rezar. En cuanto al camino de llegada, es algo increíble lo mal planteada que está la ciudad para los peatones. Las avenidas son muy amplias (4 ó 5 carriles por sentido a veces) y en algunos sitios hay pasajes subterráneos difíciles de encontrar al no estar señalizados. Puedes estar viendo un monumento a 100 metros y tener que andar 1 km para llegar. En cuanto al tráfico, no respetan ni los semáforos de las grandes avenidas. Sólo se paran si es un cruce con otra avenida, si es para peatones es como si no existiera. Hay que estar muy concentrado para cruzar y sobretodo, mirar para el lado adecuado, ya que circulan por la izquierda. Creo que nos vendrá bien para entrenar para Phnom Penh.

Tras ver la mezquita, preguntamos a unos policías cómo ir hacia el mercado central de nuevo, para coger el skytrain hacia la torre Menara. Nos indicaron un paso subterráneo de los que tienen camuflados por la ciudad y pasamos la autovía por debajo. Aparecimos justo en la oficina central de correos, que a pesar de ser domingo estaba abierta, así que aprovechamos para comprar el lote de sellos correspondiente. Llegamos a la estación junto al mercado central y volvimos a coger el skytrain hacia la que creíamos era la estación más cercana a la torre de comunicaciones. Al salir de la estación preguntamos varias veces y nadie sabía el camino, a pesar de que se veía prácticamente encima de nosotros. Tuvimos que dar un rodeo impresionante, por avenidas y calles por dónde no andaba casi gente, hasta llegar a la entrada de vehículos del recinto de la torre Menara. Allí nos dijo un guardia de seguridad que nos recogería una furgoneta para llevarnos hasta la misma entrada de la torre, que estaba aún más alto de lo que pensábamos. Una vez en las taquillas vimos que no había mucha gente y sacamos las entradas. ¡15 eurazos por los 2! ¡Vaya clavada, si subir a las Petronas es gratis! Bueno, no había vuelta atrás y nos apetecía ver el anochecer desde lo alto. También hay que decir que la entrada lleva incluida una botellita de agua con la forma de la torre, muy chula, un paseo por un incomprensible parque de invierno que sólo tiene varias figuras y un paseo por un mini zoo con 2 loros, 3 tortugas, 4 bichas y 4 lagartijas gordas. Una vez amortizado el 2% de la tarifa, subimos a ver Kuala Lumpur desde muy arriba (más de 400 metros de altura). Estaba anocheciendo e hicimos las primeras fotos pronto para tener algo de luz. Como siempre, lo que más llama la atención son las torres Petronas, aunque el ángulo para verlas no es el mejor. Esperamos a que se hiciera de noche para ver la ciudad iluminada y bajamos después de dar unas 10 vueltas al mirador de 360º.

Estábamos muy cansados, con más de 10 km en nuestras piernas, estaba lloviendo, pero nos habían recomendado en la oficina de turismo ir a un mercado nocturno local que está cerca de Little India y que sólo se celebra los sábados. Cogimos un nuevo taxi por 3€ que nos llevó hasta el mercado en 5 minutos. Teníamos que cenar algo, así que fuimos caminando por una avenida principal, dónde únicamente encontramos un KFC, que tampoco nos gusta demasiado. En una esquina había una mujer preparando unos bocatas tipo kebab en su furgoneta con muy buena pinta, así que pedimos 1 para probar (0,40€), con la ayuda de un chaval que estaba comprando en el puesto y nos hacía de traductor para explicarle a la mujer que no queríamos nada de picante. Estaba bien así que pedimos otro. Más tarde en el mercado vimos gran cantidad de puestos con buena comida y nos pedimos un par de pinchitos. La mujer nos dijo que eran 7 pinchitos por 0,40€, así que aceptamos la oferta y nos puso un surtido de ternera y de pollo, muy buenos. Recorrimos toda la calle del mercadillo, de unos 2 km. La mitad de puestos eran de comida y la otra mitad de ropa. Estuvo curiosa la visita.Muy cansados, cogimos otro taxi, que por otros 3€ nos llevó al hotel. Como el tío parecía agradable, era joven y hablaba bien inglés, le preguntamos por una excursión a las Batu Caves y traslado al aeropuerto para el lunes 13. Nos pidió 25€, unos 5 más de lo que vale ir al aeropuerto, así que aceptamos y lo citamos para el lunes a las 11 en el hotel. Casi 13 km habíamos andado, pero habíamos visto casi toda la ciudad. Buenas chones Sras Petronas… 

Aquí podéis ver las mejores fotos de Kuala Lumpur

 

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