Sudeste Asiático

  DIA 3  10-4-2009 MACAO-KUALA LUMPUR
Recorrido por la zona norte y la zona comercial de Macao. Recuerdos portugueses, estrés en el aeropuerto.

Hemos cambiado la hora del despertador cuando ha sonado por primera vez y hemos aguantado media hora más en la dura cama después de sonar la segunda. ¡Qué sueño más grande! Yo he dormido 11 horas y Diana casi 13. Lo necesitábamos. El día anterior vimos casi todo lo importante de Macao, así que hemos decidido no madrugar para recuperarnos de la paliza del vuelo y el paseo de 12 km de ayer. Normalmente llevamos un cuentakilómetros que nos compramos en Japón para tener idea del pateo que nos pegamos cada día. A veces sólo con mirarlo nos duelen las piernas. No habíamos deshecho las maletas, así que hemos recogido rápido para salir a la calle sobre las 10:30. Hemos ido paseando hasta la bonita Plaza del Senado de nuevo y hemos parado a desayunar en un restaurante con unas tartas impresionantes. Por 7 euros, nos hemos tomado una tremenda tarta de chocolate y un pastel de nata, nada barato, la verdad. Me ha cogido medio dormido si no no paramos allí, con lo rata que dice Diana que soy.  

Hoy ha sido fiesta en Macao por ser viernes santo, así que estaban cerrados los bancos, correos y algunos comercios. Menos mal que hicimos los deberes de monedas y sellos ayer. Aún así, me faltaban 3 monedas para completar la colección de Macao y hemos pasado por una tienda de numismática para comprarlas. Me voy muy contento porque no es fácil encontrar este material por lo escaso y valioso que es. Hemos paseado por la zona comercial, por el mercado y por calles muy animadas hasta llegar al parque Luis Camoes. Este parque no es muy grande, pero es bonito y tiene un templo muy moderno. El templo nos ha gustado mucho, a pesar de no ser muy antiguo ya que se veía todo demasiado alicatado y brillante. Al salir del parque hemos comprado una lata de coca-cola y otra de cerveza (0,70€ todo) para refrescarnos, pero más que refrescarme, he pillado una pequeña cogorza porque las cervezas de aquí tienen 12º. De camino a la biblioteca nacional y el archivo histórico, hemos entrado en un cementerio que está entre bloques de pisos. Nos han llamado mucho la atención varias cosas: había fotos de todos los muertos (en vida, por supuesto) en todas las lápidas. Los nombres de los muertos eran la mayoría portugueses, pero en las fotos aparecían chinos. Nos cuadra por la historia de la ciudad, por la denominación de calles y por los carteles trilingües, pero no nos cuadra que nadie hable portugués, ni entienda inglés. La mayoría china ahora es más evidente, supongo, que hace algunos años. También hemos parado en otro bonito parque con edificios coloniales portugueses y chinos, muy coloridos. La plaza de la biblioteca nacional es muy grande y tiene el suelo decorado como los de Copacabana, con las pequeñas piedras blancas y negras formando ondas. Los edificios coloniales son amarillos, rosas, celestes, colores llamativos en general.  

Nos han dado las 14:00 en esta zona y hemos decidido volver hacia el hotel, para comer por alguna de las calles comerciales. Finalmente hemos comido varios pinchitos de cangrejo, calamar, pollo y algunas suposiciones más, porque realmente no sabíamos de qué eran. Los hemos comprado en un local y nos los hemos comido en un banco de la calle viendo pasar a la gente. Por 5 € hemos comido los 2, para compensar el exceso presupuestario del desayuno.   

Al llegar al hotel, hemos tenido la suerte de coger un taxi, que dejaba a una mujer, en poco tiempo ya que sobre las 4 es imposible hacerlo. Hay miles, pero todos van ocupados.  El trayecto hasta el aeropuerto de Macao es de unos 15 minutos sin tráfico y nos ha costado 7€. Eran las 16: 15 y quedaban 3 horas para el vuelo. Sobrados íbamos, pero casi nos da un chungo del estrés. Se puede facturar 2,5 horas antes del vuelo. Hemos descargado el correo y subido el relato del día anterior en los 10 generosos minutos de wifi gratis que ofrece el aeropuerto de Macao. También hemos cambiado algo de dinero para tener ringgits malayos, pero la clavada ha sido tremenda, menos mal que sólo hemos cambiado 50€ para el taxi y alguna posible incidencia. Es mejor llevarse el dinero de recuerdo que cambiarlo en este aeropuerto. Nos hemos puesto en la cola para facturar con muchísimo tiempo, pero justo delante venía una excursión de hombres malayos que han ocupado los 2 mostradores abiertos. Para colmo, no funcionaban los ordenadores de Air Asia y han abierto para facturar con mucho retraso. Mientras tanto, todo el que llegaba se ponía delante en la cola, lo que nos ha ido cabreando, hasta que ya le he dicho a un grupo que tenían que respetar la cola. Han pasado de mí, entre otras cosas porque no creo que me hayan entendido. Diana, se había cambiado de cola y a 30 minutos de salir el vuelo aún no habíamos podido facturar. Cuando nos ha tocado, nos han dicho que ese mostrador era para el siguiente vuelo, ¡y casi no quedaba tiempo para que saliera el vuelo! Nos hemos puesto los últimos en la cola de nuestro mostrador, ya bastante de los nervios. Cuando nos ha tocado por fin, nos han dicho que no teníamos las maletas incluidas en la reserva. Nos han hecho un vale para ir a pagarlas a otro mostrador (sólo 5€, menos mal). Otra cola para pagar y el avión salía en 20 minutos ¡Pánico! 

Situación: hora 18:40, salida prevista 19:05. Esperamos la cola, dando saltos de nervios y haciendo barrera para que nos se nos volviera a colar nadie. En 5 minutos ya habíamos pagado, ahora a correr al mostrador de facturación para que nos dieran las tarjetas de embarque y nuestros pasaportes. Hemos preguntado si teníamos tiempo y nos han dicho que sí. Corriendo más, hemos llegado a inmigración, donde casi nos da otro chungo al ver que había otra cola. Situación: hora 18:50, salida en 15 minutos. En otros 5 minutos, hemos pasado inmigración, seguridad, con cacheo incluido y aquí no nos adelantaba ni Ben Johnson en sus tiempos de dopao. ¡Vaya carrerón hasta la puerta de embarque! ¡No hay nadie, se han largao sin nosotros! Algunas personas más están en la misma situación, pero algo más tranquilas. Preguntamos a una mujer y nos dice que la puerta está justo en la otra punta del aeropuerto. ¡La tarjeta de embarque estaba equivocada! Esto se estaba convirtiendo en una carrera de fondo. ¡A la otra punta del aeropuerto en 20,56 segundos (M.A.R.: Macau Airport Record, en los marcadores)!  ¡Arf, arf,arf, aaaaaaaaarf! ¿Qué pasa, se han ido? De pronto reconocemos las caras de todos los que se nos habían colado y nos llevamos una gran alegría. En 10 minutos embarcamos rumbo a Kuala Lumpur.  

El vuelo ha sido tranquilo, sobretodo comparado con la agitada tarde en el aeropuerto. Hemos tomado un par de sándwich en el avión con bebidas (5€ todo) ya que íbamos a llegar tarde a Kuala Lumpur. En inmigración no había nadie y las maletas han salido muy rápido. Hemos ido a un mostrador para coger un taxi de prepago (18€) que son carísimos, pero es que el aeropuerto está a 75 km de la ciudad. El taxista hablaba bien inglés y sobretodo hablaba mucho. Nos ha tenido entretenidos todo el camino charlando sobre lo tontos que son los que siguen a la religión, a la que sea. Para ser un país musulmán le echa valor el tío. Nosotros le hemos dicho que que nos va a contar, si nos ha casado una concejala de Izquierda Unida. El caso es que nos ha dejado su tarjeta para ver si el lunes nos lleva a ver las cuevas Batu y al aeropuerto por un precio muy razonable.  Después de las autopistas de 4 carriles, hemos entrado en esta modernísima ciudad, con una marcha tremenda. La vista de la torre de comunicaciones (de más de 400 metros) y de las torres Petronas nos ha animado muchísimo. El impresionante hotel Impiaza con nuestra habitación con vistas a las Petronas nos ha dejado contentísimos.  Son las 2 de la madrugada y vamos de cabeza a dormir, menos mal que recuperamos sueño ayer.       

Aquí podéis ver las mejores fotos de Macao 

 

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