Sudeste Asiático

     DIA 20  27-4-2009 PERHENTIAN
Batu Layang (buceo), Teluk KK y playa del Abdul´s Chalets. Maravillosa inmersión, magnífico snorkel.

¡Qué bien, hoy toca buceo! Diana no se levantó tan contenta porque siempre le da pereza, pero después se alegró. A media noche había sonado un único trueno que más bien pareció la explosión de la otra isla completa. Vaya susto más gordo. Desayunamos pensando en la suerte que tendríamos en la única inmersión del viaje, tras nuestras peticiones a los del club de buceo. Por 18€ por persona, tampoco se podía esperar demasiado, pero fue de las mejores inmersiones que hemos hecho. Llegamos al club de buceo, que está junto al Cocohut. Nos esperaba el monitor con el que habíamos hablado el día anterior: Alí. Era un tío peculiar. Todos los instructores de buceo están un poco sonados por aquello del nitrógeno, pero éste además lo mezclaba con unos cigarritos algo extraños. El caso es que el tío inspiraba lo que buscamos: tranquilidad. Nos decía: “You´re on holidays, take it easy, relaaaaaax” y parecía que te hipnotizaba con los ojos llenos de círculos concéntricos rojos. Nos pusimos un traje corto de poco espesor y conocimos a nuestros compañeros de inmersión: Ling, una singapureña y Erik, un australiano, ambos enganchadísimos al buceo. Hacían 3 inmersiones diarias durante toda una semana. Llevamos el material al barco y en 10 minutos llegamos a Batu Layang, punto de inmersión frente a Coral Beach, en Perhentian Besar.

Nos tiramos todos al agua y descendimos tranquilamente, sin problemas de compensación. Al llegar al fondo nos sorprendimos porque el monitor se detuvo durante casi 10 minutos a hacer fotos a un coral y a Erik, que había pedido alquilar la cámara. Ling iba a su bola y nosotros estábamos un poco mosqueados con la situación. Por fin nos movimos para rodear el jardín de coral, lleno de todo tipo de peces en gran cantidad. No habían pasado ni 15 minutos y Erik ya indicó que le quedaban 100 bar. El tío no paraba de dar aletas, así que se fundía la botella en nada. Nos temíamos que iba a durar media hora la inmersión. Hasta debajo del agua oía a Alí decir “relaaaaax” acompañando con un gesto ondeando la mano. Intentamos disfrutar del espectáculo submarino, que era buenísimo. Mucho coral, muchos peces, visibilidad perfecta. A la media hora, efectivamente Erik estaba en reserva, pero para nuestra sorpresa Alí lo mandó a la parada de seguridad solo. El barco estaba sobre nosotros y él lo controlaba desde abajo. Es difícil aplaudir debajo del agua, así que lo hicimos mentalmente. Teníamos más de la mitad del oxígeno, así que aprovechamos otra media hora más bajo el agua. Ling siguió a lo suyo, haciendo fotos, Alí también, pero nosotros los teníamos controlados y podíamos disfrutar de la inmersión. Tras 60 minutos bajo el agua, salimos a la superficie muy contentos, habíamos buceado muy bien, a pesar de las compañías.

Al llegar a tierra, pasamos por la habitación para hacer la mochila e ir de nuevo andando a Teluk KK. Paramos en el Tuna Bay a tomarnos un batido helado hipercalórico para reponer energía y aguantar hasta la hora de almorzar. Hicimos el camino pasando mucho calor. Comprobamos que el campamento de malayos había desaparecido, así que aprovechamos para ver mejor aquella zona de la playa de Teluk KK, con grandes piedras de granito dentro del agua transparente. Hicimos algunas fotos, pero decidimos seguir andando hasta el final de la bahía. De nuevo encontramos a los neozelandeses en esta solitaria parte de la isla. Hablamos un rato con ellos, que nos recomendaron la zona de las rocas de granito para hacer snorkel, así que volvimos para allá. Ellos también se volvieron a meter, mientras nosotros inspeccionábamos cada coral de Teluk KK. Tras Shark Point, este sitio es el que más nos gustó para hacer snorkel. Ambos están muy cercanos a las bahías de Tuna Bay y Flora Bay en Perhentian Besar. Para poner la guinda, encontramos a uno de los peces que más me gusta: el pez escrito. Es un pez extraño, grande, alargado, de color gris con manchas azules que parecen letras árabes. Es muy tranquilo, si no lo molestas puedes contemplarlo y hacerle fotos el tiempo que quieras. A veces me daban ganas de decirle: “soy yo, el del Mar Rojo, ¿te acuerdas?” Habrá que estudiar el efecto del nitrógeno en los snorkeleadores. Nos despedimos de nuestros amigos kiwis, para quedarnos solos en aquella maravillosa bahía. Cómo disfrutamos esos ratos, con paisajes mejor que los soñados delante de nuestros ojos. Tras una hora de darle gusto a la vista, volvimos andando por la playa hasta el Tuna Bay, dónde nos tomamos un sándwich muy bueno.

La tarde la pasamos en la playa del Abdul´s. Yo hice un rato de snorkel en el que descubrí una asociación de gambitas y gobios muy divertida. También pude ver una gran raya muy de cerca entre unas rocas que había en la orilla. Diana aprovechó para ver alguna habitación del Abdul´s, para terminar de cerciorarse que nuestra elección no había sido la acertada por poco. Estuvimos a punto de decidirnos por este hotel y hubiéramos acertado. Como os dijimos, el encargado es muy amable, la playa está muy bien, los bungalows están limpios. Cuando los mosquitos nos echaron, regresamos a nuestro bungalow. Siempre había a esa hora una pareja joven en las tumbonas de palo de madera leyendo. Nos imaginamos que cogerían en algún descuido trabajando a los obreros para ocupárselas.

Tras la ducha, cenamos en el Tuna Bay unas brochetas que siempre nos olvidábamos de pedir. Tenían muy buena pinta, pero siempre las veíamos cuando ya teníamos el pescado en la mesa. Pedimos una de pollo y otra de pescado, buenísimas. De camino a la habitación, pasamos por el Ayumni´s a comprar agua. Como siempre nos rebajaba el precio cuando le habíamos dado el dinero (autorregateo, lo llamábamos) o nos daba algún regalo. Ya en la habitación jugamos una partida de dados aderezada con una copita antes de dormir. Normalmente llevamos mini botellitas de Cacique 500 que dimos como regalo en nuestra boda y que nos sobraron. También llevamos bolsitas para hacer cubitos de hielo. Ya que llevamos maletas y casi 50 kg, “que no nos farte de ná”.

 Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian      

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian bajo el agua

 

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