Sudeste Asiático

   DIA 19  26-4-2009 PERHENTIAN
Long Beach y Coral Bay (Perhentian Kecil). También es bonita la isla pequeña, pero no tanto.

Ruidos y voces fueron nuestro despertar este día, domingo, aunque no lo sabíamos. Al salir de la habitación, un barco gigante ocupaba toda la maltrecha playa del Cocohut. Transportaba una excavadora y 2 grandes grupos electrógenos. En la playa, al menos 20 trabajadores daban gritos desde antes de las 8:00, pero únicamente estaban sentados en las tumbonas esperando la descarga. Nos fuimos a desayunar, pero pudimos seguir la maniobra con todo detalle desde la terraza del restaurante. Era un espectáculo ver bajar con la excavadora los grupos electrógenos. Hubo un momento en el que la excavadora parecía que iba a volcar, pero la gente, descalza en su mayoría, estaba a pocos metros observando la jugada. Como no tenían espacio suficiente para maniobrar, quitaron una palmera de la playa. Cuando salimos en busca de un nuevo taxi, los hombres empujaban los grupos electrógenos sobre unas tablas, con su reglamentario descanso de media hora o más para ver biquinis cada 15 minutos de trabajo. Al llegar a la parada de taxis, buscamos a un chaval con el que habíamos hablado el día anterior para que nos rebajara el precio del transporte. Le dijimos que haríamos 4 viajes con él y conseguimos que nos bajara el precio de los 40 ringgit cada trayecto a 30. Seguía siendo caro, pero el acuerdo al que habían llegado los barqueros no dejaba mucha opción. Este chaval se llama Yoyu, es el más joven de ellos, es buena persona y formal. La mayoría de los barqueros de Tuna Bay están un poco colgados, pero él le echaba valor para conseguir clientes negociando mejores tarifas.

En 10 minutos nos llevó a Long Beach, citándonos de nuevo a las 17:30 para que nos recogiera.Nos dirigimos a las tumbonas del Bubu Resort, casi solitarias. Las ocupamos sin problema con nuestras toallas y mochilas y nos tumbamos a contemplar la bahía. Se veía bonita, amplia, con muchos chiringuitos donde comer y beber. No había demasiada gente, unos estaban buceando, otros de excursión y la mayoría durmiendo, ya que en esta bahía suele haber bastante marcha. Observamos por dónde iba la gente a bucear o hacer snorkel. Nos pusimos el equipo y recorrimos la zona delimitada junto a la costa. En el camino encontramos a gente buceando, pero a casi nadie haciendo snorkel. Fue entretenido, estuvimos algo más de una hora. A la vuelta, nos quedamos en las tumbonas un rato. Fuimos a por una coca-cola al bar del Bubu para tomárnosla tumbados contemplando la bahía. Vimos que los precios de este hotel eran muy caros comparados con el resto de hoteles de la zona. Tenía aspecto de ser lujoso, pero no llegamos a ver ninguna habitación. Había bastantes suecos alojados. Aprovechamos para leer documentación sobre Hong Kong mientras descansábamos. De pronto una gran lagarto, un varano, salió de la maleza y cruzó la playa para perderse junto a unos bungalows. Nos quedamos impresionados por el tamaño del bicho, pero pudimos hacerle alguna foto.

Fuimos al otro extremo de la bahía buscando el camino que cruza la isla hasta Coral Bay. Preguntamos varias veces y siempre nos indicaban que era más adelante. Pensábamos que de nuevo no podríamos cruzar a pie. Como hacía mucho calor, decidimos tomar un magnífico batido helado en un chiringuito. Los preparaban buenísimos en casi todos los restaurantes, pero elegimos uno que además los ponía gigantes. Nos pedimos uno de fresa y otro de chocolate que nos proporcionaron alimento para medio día. En el mismo chiringuito nos indicaron dónde empezaba el camino hacia Coral Bay. Al principio dudamos un poco y tuvimos que preguntar, pero no tardamos en completar el trayecto a través de la jungla. Continuamente fuimos viendo varanos, mariposas, grandes hormigas, pájaros, arañas gigantes. En 15 entretenidos y calurosos minutos llegamos a Coral Bay. La bahía es pequeña, muy tranquila, con pequeños hoteles, muy humildes. Lo primero que hicimos fue darnos un baño. El sol abrasaba tanto que ni el agua refrescaba. Nos tumbamos a la sombra de una palmera a echarnos la siesta, tras echarnos agua dulce del grifo de un bungalow. El calor no nos dejaba dormir bien, así que teníamos que bañarnos cada poco tiempo. Tras el descanso, entramos en una pequeña tienda a comprar agua y algo de picar. En la misma tienda organizaban una de las mejores excursiones de las Perhentian, ya que hacías snorkel en 6 puntos, comías en una pequeña islita y pasabas todo el día fuera. El precio también estaba muy bien (8€) comida aparte. También tenían taxis e internet. Fuimos a hacer snorkel a la zona que vimos señalizada para ello. Vimos algunos soportes preparados para la generación de nuevos corales, que están en casi todas las zonas de hoteles. También fue entretenido inspeccionar los corales naturales, con sus correspondientes peces. Pasamos algo más de una hora dentro del agua. Se nos había pasado el día casi sin darnos cuenta, así que volvimos de nuevo atravesando la jungla a Long Beach para que nos recogiera el puntual Yoyu. Le pagamos antes de zarpar para evitar darle el dinero delante de los taxistas de Tuna Bay.

Al llegar a nuestra bahía, paramos en el club de buceo Universal Divers para contratar una inmersión para el día siguiente, previas 100 preguntas de rigor para asegurarnos de lo que vamos a hacer con ellos. Al final no nos decidimos hasta la noche, pero mereció la pena esperar. Nos fuimos a la habitación, nos duchamos y fuimos a cenar al Tuna Bay. Nos sentíamos descubridores cada día y siempre nos íbamos a dormir pensando qué nueva aventura nos esperaba al día siguiente.

 Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian      

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian bajo el agua

 

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