Sudeste Asiático

 DIA 17  24-4-2009 PERHENTIAN 
Excursión por la playa hasta Teluk KK. Playas solitarias a 5 minutos a pie.

A las 8:00 ya estábamos despiertos, con ganas de conocer más partes de la isla. Desayunamos sobre el mar en la terraza del Cocohut, con extras de sandía y batido de chocolate frío. Nos pusimos las cremas y cogimos el equipaje para pasar la mañana investigando la isla. Fuimos andando por delante del Tuna Bay, Abdul,s Chalet, algún hotel abandonado, alguna tienda local y finalmente una acampada libre de malayos. Preguntamos por el camino para la bahía de Flora Bay, pero no nos lo indicaron muy bien. A un malayo que le preguntamos con un mapa en el que aparecían las 2 islas, nos dijo que estábamos en la contraria, como para hacerle caso. Finalmente, junto a unos aseos en ruinas, en la bahía de Teluk KK, vimos un pequeño cartel a ras de suelo que indicaba el camino a Flora Bay. Lo seguimos pero pronto perdimos el rastro del camino, ya que la vegetación hacía imposible continuar. Terminamos apareciendo 500 metros más adelante en la misma bahía por la que entramos. Allí no había nadie y el lugar era muy bonito, así que decidimos pasar allí la mañana.

Al poco tiempo, salió una mujer del agua que venía de hacer snorkel, así que le preguntamos por el sitio. Nos dijo que estaba muy bien y nos indicó la mejor zona. Aprovechamos para preguntarle más cosas. Nos contó que era neozelandesa, pero que vivía en Australia, que era la segunda vez que venía a Perhentian y que había notado más sucia la isla. Al poco tiempo salió el marido, pero a él no le entendíamos casi nada de lo que decía. Nos metimos a hacer snorkel e intentamos llegar bordeando la costa hasta Shark Point, pero no era fácil desde allí. Diana no estuvo mucho tiempo, porque tenía molestias por la herida en la pierna y salió a hablar con los neozelandeses. Cuando estos se fueron se quedó dormida a la sombra junto a una gran piedra. Yo seguí en el agua una hora más. Cuando se iba acercando la hora de comer, volvimos a Tuna Bay parando a hacer fotos en una de las zona de rocas de granito. Merecía la pena pararse cada pocos metros y observar el paisaje completo, girando 360º. Estábamos solos, con un entorno paradisíaco alrededor. Durante el paseo de vuelta por la playa, de unos 20 minutos, nos metimos varias veces en el agua porque el sol nos abrasaba.

Decidimos comer en el Tuna Bay, un par de sándwiches muy buenos y bebida muy fría, por unos 5€ todo. Desde el restaurante veíamos como salían barcas cargadas de locales que iban a hacer snorkel. Las mujeres iban cubiertas completamente, sólo se les veía las manos y parte de la cara. Iban 2 o 3 barcas, al mismo punto y soltaban a unas 50 personas con salvavidas. Con los gritos y el movimiento, no verían mucho. Desgraciadamente el coral suele sufrir estas excursiones, ya que no es raro ver a gente parada sobre ellos. Por eso nos pensamos el primer día si seguir con la excursión cuando vimos aparecer gente. Teníamos mucho calor y llevábamos bastantes horas de sol, así que fuimos a la habitación a refrescarnos con el aire acondicionado. Además pedimos que nos hicieran la habitación, por lo que tuvimos que estar de guardia durante la limpieza. Preguntamos por sábanas, pero no sabían a lo que nos referíamos. Queríamos cambiar la colcha fakir, porque nos dolía dormir sobre ella, pero nos decían que era el único tipo que tenían. Por fin uno se dio cuenta de lo que pedíamos y fue a por una sábana bajera para ponerla. Le hicimos la ola. Otra sábana más para taparnos era abusar, así que nos quedamos al menos con la preciada sábana bajera. Mientras, otro doblaba cuidadosamente la colcha fakir, con arena, mancha de sangre y mínimo nuestras 2 noches de uso, para su reutilización. Pasaron al baño, sin plato de ducha, es decir, cuando te duchabas se mojaba el váter, el lavabo, todo el suelo del baño… Estaba lleno de arena, con el husillo atascado y bastante sucio en general. Encogidos de hombros nos decían preguntaban qué había que limpiar. Liquidaron en 5 minutos y ya no volvieron jamás. Éramos tan felices con nuestra sábana…

Ya era un poco tarde. Diana se quedó en la terraza haciendo sudokus con público y yo me fui a conocer los fondos marinos cercanos a la habitación, que tampoco tenían mucho que ver. Vimos el atardecer y nos duchamos para ir a cenar. Esta vez tocaba pescado a la barbacoa, lo único que variábamos era de restaurante. Fuimos al nuestro, el del Cocohut. Muy rico el pescado y los gambones. Venía gente de otros hoteles a cenar, pero tampoco se llenaba la terraza sobre el mar. Estábamos deseando estrenar cama, así que dormimos estupendamente.       

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian      

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian bajo el agua

 

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