Sudeste Asiático

 DIA 15  22-4-2009 SIEM REAP-KUALA LUMPUR-KOTA BHARU-KUALA BESUT-PERHENTIAN
Vuelos, traslados, alojamiento, New Cocohut. Por aire, por tierra, por mar.  

El plan del día era como una película de suspense, pero salió todo muy bien, aunque nunca estuvimos tranquilos del todo. Lo que mas temíamos eran las escasas 2 horas de conexión de vuelos en el LCCT de Kuala Lumpur y nos dio tiempo a comer y navegar por internet. Lo contaremos con los horarios, para que se pueda entender mejor.

6:00-6:30 Sonó el despertador, nos vestimos y desayunamos en el hotel.

6:30-7:00 Pao nos esperaba con su tuk tuk para llevarnos al aeropuerto de Siem Reap. El trayecto fue de unos 20 minutos. Nos despedimos de él, dándole los regalos para sus hijos, algo de propina y prometiéndole que tendría más clientes.

7:00-8:35 Entramos en el aeropuerto, que nos impresionó por lo moderno, limpio, pequeño, vacío y caro, carísimo (10 veces más caro que los comercios). Hicimos los trámites de inmigración, pero no pagamos los 25$ por persona de tasas hasta justo antes de la sala de embarque. Nos sobró tiempo, pero así empezábamos bien el día. Embarcamos como siempre con Air Asia, 15 minutos antes de despegar.

8:35-11:20 El vuelo duró unas 2 horas (hay cambio de horario entre Camboya y Malasia), iba medio vacío y llegó con adelanto. Este era el punto crítico del día. Si hubiéramos perdido la conexión, habría habido alguna pequeña variación, pero no una tragedia. Los vuelos internos en Malasia con Air Asia valen 10€, hay varios cada día a todas las ciudades del país, así que podríamos haber comprado allí mismo el billete para el siguiente.

11:20-13:40 Ahora íbamos sobrados, con las preocupaciones que tuvimos antes de empezar el viaje. Fuimos a facturar las maletas, con discreción, porque para todos los vuelos hemos llevado una maleta grande, una maleta mediana, una maleta pequeña (que usábamos de mano, pero que pesaba más que la mediana) y 2 mochilas. Cuadramos las 2 maletas que permiten facturar con los 15 kg máximos y el resto al equipaje de mano. No nos miraron nada, así que pasamos sin problema. Como mucho te pueden pedir algo de dinero (entre 5 y 10€) dependiendo del peso que lleves. Picamos algo de comida en el aeropuerto y navegamos por internet con la red wifi gratuita antes de embarcar.

13:40-14:35 Prácticamente el vuelo se pasa entre la subida del avión tras el despegue y la bajada para el aterrizaje. Otro vuelo medio vacío, muy puntual.

14:35-15:50 Al llegar a Kota Bharu, nos tenía que recoger un taxista para llevarnos al puerto de Kuala Besut. Vimos como a los pocos turistas que llegaban los recogían sus agencias locales y nosotros no teníamos allí a nadie de la nuestra. Preguntamos a un chaval de Ping Anchorage y se preocupó de llamar al impresentable propietario de nuestra agencia (Sunny Travel, ni se os ocurra contratar con él) para que nos viniera alguien a buscar. En todo momento estuvo atento y cuando vio que nos querían hacer esperar un rato, volvió a llamar para que nos metieran pronto en un taxi. Por supuesto os aconsejamos reservar los hoteles de Perhentian con Ping Anchorage, ya que nos consta además por otros viajeros que son formales. El trayecto hasta Kuala Besut se hace en una hora, por carreteras pequeñas, bastante aburridas. Hacía mucho calor, pero el taxista llevaba el aire acondicionado al mínimo, para no gastar.

15:50-17:00  Llegamos al puerto de Kuala Besut, muy pequeño, pero con muchas agencias locales y pequeños comercios alrededor. Estábamos bien cabreados, más al ver la actitud pasota del chulo de Sunny Travel. Nos dijo que no sabía cuando llegábamos, a pesar de tener varios e-mail nuestros con la hora de llegada y habérselo vuelto a confirmar ese mismo día. Entramos en la mini oficina, que parecía una nevera, por lo fría y los pocos papeles que tenía, para consultar sobre nuestra estancia, horarios de vuelta, pedir información de la isla. Lo único que hizo fue pedirnos el poco dinero que nos faltaba por pagar y darnos un sobre con 3 papeles. Casi nos tuvimos que buscar la vida. Dudábamos hasta de tener reservado el hotel. Tuvimos que esperar un rato a que saliera el barco, que además no tiene hora fija, sino que cuando hay gente sale. Aprovechamos para ver las pequeñas tiendas de alrededor del puerto, muy interesantes, por sus productos de playa y por sus autorregateos. Tienen los precios marcados y son bastante buenos, así que decidimos comprar una camiseta y un vestido. Diana preguntó por el precio del vestido, de todas formas y la dependienta le dijo que valía 7€, pero que se lo dejaba en 5. Añadiéndole mi camiseta, bastante chula, nos dijo que entonces eran 9€, pero que le diéramos 7. Más tarde compramos en otra tienda unos imanes de recuerdo, con el precio marcado de 1,5 € cada uno y al dar el dinero nos dijeron que a 1€. Era gracioso ver el autorregateo o regateo en contra, nos recordaba a la película “La vida de Bryan”.  Pagamos 1€ de tasas para el parque marino y embarcamos en un pequeño barco rápido.

17:00-17:40  El trayecto, como cualquiera en barco rápido fue incómodo, pero sabíamos que era corto, así que aguantamos los culazos en los saltos con las olas. El que llevaba el barco era un poco chulito y al ver que alguna niña se reía un poco en los primeros saltos, le dio por llevarnos todo el tiempo dando botes. En primer lugar nos acercamos a la bahía de Flora Bay a dejar a gente. Ya vimos lo impresionante que iba a ser aquello, con playas llenas de vegetación, bahías muy amplias, agua transparente. Qué bonito era todo, todo, menos una pequeña parte, con obras, con edificios metidos casi dentro del agua, sin playa. “Que no lo digan, que no lo digan” pensábamos. “¡New Cocohut!” Bingo, el peor sitio era dónde estaba nuestro hotel. Se nos quedó cara de tontos, bajamos del barco y por supuesto nadie nos esperaba para ayudarnos con las maletas, a pesar de que nuestro amigo Sunny decía que iba a llamar para ello.

17:40 Fin del trayecto. Bienvenidos al paraíso, aunque con un pequeño purgatorio reservado para nosotros. Llevamos los casi 50kg de equipaje como pudimos por los caminos de tierra hasta la recepción, sin que nadie nos echara una mano. Nos llevaron a ver el bungalow, aunque ellos lo llaman chalet, muy sencillo a primera vista, ya lo sabíamos, pero muy guarro si lo mirabas un poco más. Estaba en primera línea de “no playa”, por lo que las vistas podían haber sido bonitas, si no estuvieran las obras y los obreros justo delante. Nos sentimos engañados, ya que se trataba de uno de los sitios más caros de las islas (unos 50€ la noche) y nadie nos había dicho nada de las condiciones en que nos encontraríamos aquello. El bungalow es amplio, todo de madera, con un baño bastante precario y mobiliario muy simple. Esto más o menos es lo que esperábamos, en estas islas no hay lujos, ni tampoco los buscábamos. Lo que no esperábamos es encontrarnos la cama llena de arena, con unas colchas sobre las que hay que dormir (sábana fakir, la llamamos, por las marcas que nos dejaban las costuras), incluso con alguna pequeña mancha de sangre. Como introducción ya estuvo bien, pero con el avance de los días, vimos que estábamos en las peores condiciones de las islas, teniendo en cuenta el dinero que pagábamos. Pasamos de amargarnos por la habitación, porque además habíamos comprobado que lo poco que habíamos visto del resto de las Perhentian era maravilloso.

Dimos una pequeña vuelta para ver clubes de buceo, pequeñas tiendas que vendían de todo, sorprendentemente muy barato, otros hoteles de la zona y restaurantes. Sólo a 100 metros del Cocohut, ya se podía estar perfectamente alojado y en la playa. Entramos en la pequeña tienda del antiguo ABC Guesthouse. Ahora se llama Ayumni,s Guesthouse. Negociamos un “paquete” con ellos para comprarle una toalla de playa (la mayoría de los hoteles no las dan, ni el papel higiénico) por 3€, alquiler de 2 pares de aletas para 6 días por 6€ (cuestan 1€ al día el par) y una excursión de snorkel para el día siguiente por 8€ por persona (precio estándar). Eran muy amables en la tienda, compramos casi todos los días bebidas y chucherías. Volvimos a cenar al Cocohut, ya que la terraza del bar tenía buena pinta, pero justo llovió antes y tuvimos que cenar en la parte cubierta. Pedimos pescado a la barbacoa para los 2, muy bueno. Con bebidas, no llegó a 10€ la cena. Nos fuimos a la habitación a dormir y vimos que en las tumbonas de delante de nuestra habitación estaban los obreros, lo que nos sorprendió un poco. Después nos alucinaría, ya que por cada 4 horas que estaban tumbados, trabajaban 1, con lo cual, no podíamos usarlas (ni hubiéramos querido quedarnos en aquella playa). Lo que sí era muy molesto para Diana era tener que aguantar miradas de todos cada vez que salía, así que tampoco disfrutamos de la terraza de la habitación. La obra es para ampliación del Cocohut, pero no parece que a los del hotel le importe que todo esto sea así. Estábamos muy cansados después de los días de Siem Reap y el viaje de ese día, así que pudimos dormir sobre la sábana fakir, como lo hubiéramos hecho en el palo de un gallinero (no lo digo sólo por lo sucio).      

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian 

Aquí podéis ver las mejores fotos de Perhentian bajo el agua

 

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