Sudeste Asiático

 DIA 14  21-4-2009 SIEM REAP
Angkor Wat, Templos de Roluos, varios templos en Siem Reap. El orgullo de un país.

A las 4:45 empezó el día para nosotros, a la misma hora que muchos otros turistas (por eso no entendemos las juergas nocturnas). Antes aún había empezado para Pao, que  nos recogió a las 5:00 en el hotel para ir directos al ansiado Angkor Wat. A las 5:30 ya empezaba a clarear el día, por lo que elegimos un sitio sobre los mismos muros del Angkor para sentarnos a disfrutar del amanecer. Había cientos de personas, pero hay muchos lugares dónde sentarse a verlo y no hay problemas de espacio. Eso sí, si se os pegan unos pesados japoneses, lo mejor es cambiarse de sitio. Delante de mí se sentó una japonesa que se daba con mi rodilla en su cabeza, pero le daba igual, me tuve que mover yo. El grupo más cercano de personas lo teníamos a unos 20 metros. Mientras aparecía el sol aprovechamos para repasar con Pao las nuevas palabras en español que había ido apuntando en su libreta: “resina, guante, reencarnación, cuerno…” Cuando el sol comenzó a asomarse detrás del Angkor Wat, sentimos que otro momento importante pasaba en nuestras vidas. La estampa era increíblemente bonita, pero se hizo aún más bella al acercarnos a los estanques dónde se reflejaba la grandiosidad de este templo. Las palmeras que hay alrededor están estratégicamente colocadas para rematar las magníficas vistas. Nos hicimos varias fotos antes de entrar al edificio principal.

 Sorprendentemente, todo el mundo desapareció, ya que hay quién vuelve al hotel a desayunar o a los puestos que hay por la zona. Es el mejor momento para visitarlo. Pensábamos que habría que hacer cola para pasar por las galerías y patios interiores, pero nos llevamos la alegría de hacer la ruta por el templo prácticamente solos. Realmente es cuando mejor se está, porque no hace calor. Recorrimos en primer lugar varias galerías, en las que hay bajorrelieves que cuentan etapas de la historia khmer. Pao nos lo contaba, pero realmente creemos que no es muy interesante saber si Jayavarman VII era cuñado de Suryavarman II o si en la batalla con los Chang ganaron los que tenían las orejas más grandes. Es toda una experiencia estar acompañados por un camboyano que se preocupa por contarte todo lo que sabe, que estudia cada día para saber más, tanto de la historia de los templos, como el idioma español. Hay partes altas a las que no se puede acceder desde el año pasado porque las peligrosas escaleras han causado accidentes. El paseo por el interior se puede hacer interminable si se repasan todos los bajorrelieves con detalle. En aproximadamente una hora se ve lo esencial, pero para nosotros lo realmente espectacular está en el exterior. De hecho, creo que el interior puede llegar a decepcionar si se traen muchas expectativas. Hay que entender que este templo puede llegar a levantar un país destrozado por su historia y por la corrupción política. Únicamente haría falta que se siguiera incrementando el turismo, pero no el turismo de 2 ó 3 días en Siem Reap, que es el que interesa a las administraciones (pagas 20$ al llegar y 25$ al irte), sino el que recorra este maravilloso país, que tanto tiene que ofrecer.

Una vez terminada la visita, fuimos a desayunar a uno de los puestos cercanos. Nos resultó un poco caro, pero no merecía la pena volver a desayunar al hotel. Desde allí fuimos por una amplia carretera al grupo de templos de Roluos. También vimos las miniaturas a una escala bastante grande de los templos más importantes. Entramos en el Preah Ko, el Bakong y el Lo Lei. Estaban solitarios, bien conservados, con niños que salían del colegio o estaban con sus familias. No suelen estar en las rutas cortas, pero sí que creemos que se podrían ver al principio si se va a estar al menos 3 días. Terminaba nuestro maratón de 3 días de templos de Angkor. Eran únicamente las 11:30, pero llevábamos más de 6 horas en la calle. Nos dejó Pao en el hotel y nos despedimos hasta el día siguiente, que nos llevaría al aeropuerto. Le habíamos pedido ver a sus niños, porque traíamos regalos y material escolar para ellos, pero no pudimos, no le cuadraban los horarios.

Como el desayuno era hasta las 12:00, aprovechamos para comer una tortilla, fruta, yogures, tostadas. Nos dimos un baño en la piscina, antes de echarnos una siesta. Aunque parezca un poco despropósito, este es el horario que realmente hay que hacer si se va en abril o mayo, para poder hacer turismo sin gente y evitar el calor asfixiante.

Tras la siesta, salimos a ver las pagodas de Siem Reap. Queríamos ver las últimas imágenes de Camboya en color (los templos de Angkor son en “blanco y negro”), porque realmente son las que más nos gustan. A ambas orillas del río se pueden ver varias en un paseo corto. Nos adentramos de nuevo en el centro, en los mercados y cenamos unas pizzas gigantes en Pub Street, cuando empezaba a anochecer, con mucho calor.Cambiamos dinero para pagar en metálico el hotel. No queríamos dejar la Visa, ya que iban a saber de nosotros más adelante. Además cargan un 2,5% por pagar con tarjeta de crédito en este antro. De hecho, en el cuestionario de satisfacción del cliente, les escribimos lo detestables que eran por permitir y fomentar la prostitución, entre otras lindezas. Ya en la habitación, hablamos con la familia por Skype, para despedirnos una semana de ellos, ya que íbamos a estar incomunicados en las paradisíacas Perhentian. Hicimos las maletas con la pena de dejar Camboya, pero con la ilusión de ir a conocer bonitas playas y fondos marinos.

Aquí podéis ver las mejores fotos de Siem Reap (Angkor) 

 

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