Sudeste Asiático

 DIA 12  19-4-2009 SIEM REAP
Bayon, Angkor Thom, varios templos. Civilizaciones khmer, construcciones de impresionante belleza.

Desayunamos cabreados y muertos de sueño. El desayuno está bien, con mucha fruta. A las 7:00 nos esperaba Pao en la puerta del hotel para comenzar el maratón de 3 días de templos. Nos llevó a la entrada principal de los terrenos del Angkor Wat, que es dónde se compra el pase para 1, 3 ó 7 días. Te hacen una foto y te imprimen el pase. Nos costó 40$ por persona, una pasta para lo que es este país, pero al igual que los visados, el gobierno se enriquece y no gasta en lo que debe. Cierto es que los trabajos de rehabilitación son costosos y complicados, pero creo que no llegará mucho de lo que se paga por entrar. Este pase hay llevarlo encima, ya que lo piden continuamente cuando entras en los recintos de los templos.

El primer punto visitado del día fue la puerta sur del Angkor Thom, que ya te hace adivinar que lo que vas a ver a partir de aquí es una maravilla. Muy cerca de la entrada está el Bayon, uno de los lugares más importantes e impresionantes de Camboya. Es el templo dónde 54 torres adornadas con caras en los 4 puntos cardinales te hacen emocionarte por la belleza de lo que ves. Para mucha gente este es el mejor templo de todos. Lo recorrimos acompañados por Pao, quién nos daba explicaciones de los bajorrelieves en español. Están representados batallas, seres míticos, reyes de la época y multitud de bailarinas apsaras. Lo recorrimos en algo más de media hora, fue impresionante, lo recordaremos como uno de los lugares más bellos del mundo. Dentro del complejo del Angkor Thom, visitamos los templos Baphuon y Phimeneakas, el primero con forma de pirámide y el segundo rodeado de estanques usados por los reyes para sus baños. Seguidamente vimos la estatua del rey leproso (la original está en el Museo Nacional de Phnom Penh) y la terraza de los elefantes. Esta terraza tiene bajorrelieves de un desfile de elefantes de gran tamaño y monos. En esta explanada comenzamos a sentir otra vez el tremendo calor, aunque sólo eran las 9:30. Pao seguía acompañándonos para hacer de guía, además de desplazarnos de templo a templo en su tuk tuk. Al salir del complejo del Angkor Thom, pasamos por el Thommanon y el Chau Say Tavoda, que estaban prácticamente desiertos, al no ser de los más importantes. Puedes aprovechar para ver tranquilamente detalles de los mismos o hacer una visita rápida y seguir el camino, es lo que hicimos nosotros.

También comenzamos a no resistirnos a comprar a los niños que hay por todos sitios vendiendo de todo. Una vez más te da rabia verlos por allí en vez de en el colegio o jugando y no habría que comprarles nada, ya que la mayoría de cosas son fabricadas en serie para estos menesteres. Os aseguro que es difícil resistirse cuando además algunos hablan en varios idiomas y no sólo 2 o 3 palabras. Por 1$ puedes empezar a llenar la mochila, cuando llevas gastados 5, ya no te caben las cosas. Lo más lamentable de esto, es que vimos cómo un tío en moto iba recogiéndoles el dinero a todos y la cara de susto de algunos niños daba muchísima pena. En un templo Diana no se pudo reprimir ante una mujer que vendía fruta mientras el hombre le recogía el dinero y le dijo que no le compraba porque el dinero no era para ella, sino para el sinvergüenza que se lo estaba quitando. Para más repugnancia, nos dijo Pao que son policías los que se dedican a ese sucio negocio.

Llegamos al Takeo, uno de los templos más altos, pero realmente queríamos llegar cuanto antes al Ta Prohm, uno de los templos más famosos de Angkor, por las raíces de los árboles sobre los muros y por supuesto por el rodaje de la película Tomb Raider. Los árboles son imponentes en este templo, han derribado parte del mismo, pero a la vez le han dado un aire mágico. Fue el templo que más nos gustó, te da una idea de lo que debieron sentir los colonizadores franceses cuando se encontraron con él en los años 30. Volvimos a comer a Siem Reap, que está a unos 15 minutos en tuk tuk. No se puede soportar el calor cuando el sol está en lo más alto. Nos dimos un baño en la piscina, antes de comer en un restaurante del centro. Una pizza y unos rollitos de primavera por menos de 10 euros. De nuevo de vuelta en el hotel, otro baño y a dormir un rato, que por la noche no habíamos podido.

A las 15:30 nos recogió Pao, para pasar de nuevo la tarde viendo templos hasta el atardecer. Visitamos el Banteay Kdei, a la salida había familias camboyanas de picnic junto al foso, lleno de agua a pesar de ser temporada seca. Los niños se bañaban y jugaban, haciendo del lugar un sitio muy animado. El siguiente templo, el Prasat Kravan, nos sorprendió por ser de ladrillo, ser de los más antiguos y de los mejor conservados. De aquí nos fuimos a ver el atardecer, al Phnom Bakheng. Hay un largo paseo para llegar a esta colina. Una vez allí, hay trepar por empinadas escaleras a la plataforma más elevada, llena de gente, monjes incluidos. Por casualidad, Pao se encontró con un profesor de hija, que era monje, nos contó que cada día tienen que pagar los alumnos al profesor en mano 500 riel (unos 0,20€). Las vistas alcanzan hasta el lago Tonle Sap. Es una buena manera de terminar el día, pero se llega muy cansado.Por la noche, dimos una vuelta por ambos mercados, cenamos por el centro y volvimos a intentar dormir pronto. A las 23:30, maricón al agua y de nuevo despiertos con un cabreo tremendo. Pusimos el aire acondicionado, que por lo menos hacía un ruido monótono y no nos dejaba oír los barrigazos en la piscina.

Aquí podéis ver las mejores fotos de Siem Reap (Angkor)  

 

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