Sudeste Asiático

 DIA 11  18-4-2009 BATTAMBANG-SIEM REAP
Travesía en barco, centro de Siem Reap. Vidas surrealistas sobre el agua. 

Desayunamos bien temprano (6:15) porque el barco a Siem Reap salía a las 7:00. Los billetes nos los habían comprado en el hotel, por 14€ cada uno, otro producto turístico que dobla su precio en poco tiempo, pero sigue siendo barato en cualquier caso. Nos recogió de nuevo Am Sath, quién nos pidió 2$ por el trayecto y le dimos 5 como propina por el día anterior. Hubo algunas cosas que no estuvieron bien, pero en general daba pena ver como hacía esfuerzos por hablar inglés y hacer de guía. Creemos que era prácticamente analfabeto. Llegamos al lugar de embarque con nuestras voluminosas maletas, pero no hubo ningún problema de sitio en el barco. Era una pequeña barca, en realidad, en la que fuimos 15 personas de media, la mitad turistas. No era tan incómoda como habíamos leído, pero es un viaje duro. Aunque era temporada seca, el barco podía hacer el recorrido completo de Battambang a Siem Reap. En la parte delantera nos sentamos nosotros junto con una pareja italiana que estaba en nuestro hotel, un surafricano que iba a estar 4 meses por el sudeste asiático y un alemán que no tenía fecha ni destino fijo para volver. Nada más comenzar el trayecto, dos camboyanos que venían en el barco tiraron sus lastas de refresco al río. Más adelante, personas y basura se mezclaban en el río que usan para pescar, para bañarse, para vivir… Durante la mayor parte del trayecto, de sólo 7 horas en nuestro caso, fuimos viendo casas a orillas del río. La gente a primera hora se aseaba en él y más tarde pescaba o se bañaba para aplacar el calor. Lo más impresionante fue ver cómo en varios puntos del río había pueblos enteros sobre el agua, no con pilares sobresaliendo del agua, sino flotando sobre ella. Es lo que hace que merezca la pena esta paliza, no es fácil entender cómo se puede vivir así si no se ve. El río crece en la temporada de lluvias y se desborda inundando los campos. De esta manera no tienen que temer que se destrocen sus viviendas. Se pueden observar cosas tan curiosas como corrales de cerdos flotantes, quioscos flotantes, restaurantes flotantes, pistas de voleibol flotantes, iglesias flotantes…

A mitad de camino hicimos una parada para que comiera el barquero y estirar las piernas. Pero justo después hicimos varias paradas más para que subiera o bajara gente. A las 12:00 ya habíamos llegado al lago Tonle Sap, dónde lo único que se ve es agua por todos lados y un pequeño pueblo. Cuando parecía que el tramo más difícil ya lo habíamos hecho, se atrancó el barco justo a la entrada del lago. Se salieron varios pasajeros a balancear la barca para poder pasar por esa zona de poca profundidad y conseguimos llegar, ya bastante cansados, a las 14:00 a Siem Reap. Recomendamos hacer este viaje a través del río en este sentido, ya que habíamos leído que los barcos se llenan de gente, haciendo muy incómodo el trayecto. Por supuesto, también recomendamos conocer algo más que Siem Reap o Phnom Penh si se quiere saber cómo es Camboya realmente. La barca no atracó en ningún embarcadero, sino que paró en la orilla del río y tuvimos que cargar por un terraplén altísimo con nuestras maletas. Para colmo, la primera faena que nos hacían los del hotel Golden Banana era no venir a recogernos, a pesar de haberlo acordado así con ellos. Esperamos a que pasara un tuk tuk, que nos llevó, después de perderse varias veces, por 3,5€ al hotel. Ya entramos cabreados al hotel, preguntando por el responsable, pero no estaba. Nos enseñaron la habitación, que estaba muy bien, un dúplex con terraza, que no utilizamos por el calor que hacía. Nos dimos un baño en la piscina antes de salir a ver algo de Siem Reap.

Nos dirigimos andando al mercado central que es el lugar de encuentro de todos los turistas y la zona de restaurantes. Prácticamente hay de todo, de hecho, yo traía las zapatillas de deporte rotas y me las arreglaron en la calle por 1$. Llamamos por teléfono a Pao, nuestro conductor de tuk tuk y guía durante nuestra estancia en Siem Reap. Quedamos con él para ver cómo íbamos a distribuir las visitas a los templos y conocerlo. Teníamos buenas referencias de él a través de los foros de viaje, un acierto completo. Nos propuso una ruta para cada día, que era más o menos la que teníamos pensada. Nos dijo que haría de guía porque quería practicar español, pero que el precio que nos había dado no era el de un guía. Habíamos acordado con él por e-mail 35€ por los 3 días, algo más de la tarifa estándar, que ronda los 10€ el día. Quedamos en vernos al día siguiente a las 7:00 y nos fuimos a dar una vuelta por el mercado central. Hay todo tipo de recuerdos, ropa, artesanía, todo a un precio razonable, pero se debe regatear porque se puede bajar mucho. No hacen un regateo agresivo, pronto llegan al precio mínimo por el que pueden vender el producto. Además se consigue más de buen rollo que por las malas. Cambiamos dinero en un puesto junto al mercado (1€=1.28$ y 1$=4090 riels). De nuevo pedimos de las 2 monedas. Si se va a cambiar mucho dinero interesa hacer lo siguiente: el cambio de euro a riel era 1€=4900 riels, pero en los puestos de cambio, siempre te daban los riels cambiando previamente los euros a dólares, por lo que quedaba 1€=1.28×4090= 5235 riels. A esto hay que sumar que en cualquier sitio que pagas consideran 1$=4000 riels. Haciendo cuentas, te puedes ahorrar casi un 10% en los pagos, que para los hoteles viene muy bien. Cenamos en un restaurante que tenía mesas en la calle, unos rollitos de primavera, calamares fritos y tempura de gambas, por unos 8€. Más tarde fuimos al mercado nocturno, que es algo más artificial que el central, pero también se pueden hacer compras interesantes. Compramos algunas camisetas y el juego del muelle con las plumas para la playa.

Sobre las 21:00 llegamos al hotel, para comprobar que habíamos dado con el sitio equivocado, a pesar de todas las buenas referencias de Tripadvisor. El hotel estaría de lujo por prestaciones y situación, pero desgraciadamente comprobamos que permite y fomenta la prostitución, en este caso la masculina gay. Creemos incluso que había menores entre los que eran acosados por un viejo verde y algún que otro salido que venían exclusivamente a buscar niños que llevarse a la cama. Para colmo los camareros del hotel estaban entre los que “servían” a estos repugnantes clientes. Este antro debería cerrarse, al igual que todos los que se aprovechan de menores o gente necesitada. De momento desde aquí os advertimos que no se os ocurra ir al Golden Banana de Siem Reap, si no queréis ver estas tristes situaciones. Además mantienen la juerga hasta tarde y no dejan descansar para levantarse a las 6:00, que es la hora habitual de comenzar el día. Esa primera noche ya dimos las quejas, pero pasaron de nosotros. Hasta cerca de la 1:00 no pudimos dormir. A las 5:00 ya están haciendo ruido para preparar los desayunos. Esperemos que lo cierren, haremos lo posible.

Aquí podéis ver las mejores fotos de Battambang  

 

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