Indonesia

DIA 7  17-5-2008 JOGYAKARTA Mercado central, piscina hotel, Prambanan. Ramayana: Espectáculo en lugar único. 

Nuestro último día en Jogyakarta. No habíamos visto el mercado central y allá que fuimos. Está en Malioboro y también muy cerca del hotel. Nada apetecible de comida que comprar, demasiadas tiendas de ropa, pero de muy poca calidad. Las camisetas de hombre que me compré con logos de Jogja, a pesar de tener bastante tela no salieron muy buenas. Era complicado encontrar talla para un hombre tan hombre. Eso sí, lo que encontré a ultimísima hora, gracias a un hombre que dejó su tienda para acompañarnos fue la calle de las monedas antiguas. Un paraíso para mí, tiradas de precio las compraba de 50 en 50. Completé todas las monedas de la historia del país y casi las de las Indias Holandesas. Llené alguna bolsa para traerlas a España y cambiar con coleccionistas. Más peso para la maleta. Hacía un calor muy fuerte y pegajoso y teníamos previsto disfrutar de la maravillosa piscina antes de comer algo allí mismo y que nos recogieran para la excursión a Prambanan. Fue nuestro primer merecido descanso, un poco breve, pero muy reparador. Diana aprovechó para pintar sus primeras acuarelas del viaje. La piscina estaba de lujo y sin nadie.          

Nos recogieron para ir a Pranbanam. Vino una furgoneta para 10 personas en la que únicamente iba el conductor, una guía para traducir al conductor y nosotros. Nos había costado 16 euros los 2 y salíamos a las 16:00, con vuelta a las 22:00. El camino fue peculiar, vimos muchas “gasolineras” en puestos de madera, motos con hasta 4 personas, transportes de todo tipo de cosas… Llegamos a Prambanan, nos hicimos las fotos de rigor con niños y mayores y pasamos a disfrutar de este maravilloso templo. Había más gente que en Borobudur, pero todo era turismo local. La pena es que había algunos andamios porque estaban reconstruyendo parte del templo, derrumbado por el último terremoto. De nuevo ponen piedra sobre piedra y a los pocos meses se desparraman antes de terminar. Debe ser de los trabajos con menos paro de Indonesia, reconstructor de templos. Dimos varias vueltas para verlo desde distintos ángulos y buscar las mejores fotos, solos o acompañados.  Por los alrededores también hay muchos templos, muy solitarios, tanto que daba un poco de respeto cuando empezó a atardecer. Se podían apreciar mejor los efectos del terremoto. A última hora aparecieron unos cervatillos  a pastar por los alrededores. Recomendamos este paseo para disfrutar con tranquilidad de estos sitios tan mágicos.            

Una vez anocheció, teníamos la segunda parte de la excursión. La guía estaba esperándonos con el conductor en la furgoneta cuando salimos de Pranbanam. Nos subimos e hicimos un trayecto de 200 metros hasta la zona dónde íbamos a cenar a las espaldas el templo y junto al teatro al aire libre. Nos indicó dónde nos recogerían al acabar el espectáculo. El restaurante para la cena tenía vistas al templo, la comida era pasable, pero lo que merecía la pena eran las vistas.  Ya teníamos las entradas, así que pasamos a coger sitio para ver el teatro del Ramayana bien de cerca. El Ramayana viene a ser el Romeo y Julieta de Europa, pero con seres mitológicos y personajes de fantasía. Una auténtica pasada. Realmente se representa en 4 espectáculos en días distintos, de 2 horas de duración cada uno aproximadamente. El escenario está al aire libre y con el Pranbanam iluminado de fondo. Actúan casi 200 personas y los actores son cómo las estrellas de Hollywood de allí. Nos gustó muchísimo, a pesar de ser un poco lento a veces y de no entender bien la historia. El colorido, los movimientos, el vestuario, la música de gamelan… todo llama mucho la atención. El espectáculo terminó con un incendio, parte de guión, que era el colofón final a una gran puesta en escena. Al terminar, el público invade el escenario para hacerse fotos con los actores. Nosotros no íbamos a ser menos… La verdad es que restamos protagonismo a los actores, porque una vez más, la gente quería fotos con nosotros. Esto nos dificultó hacernos fotos a solas.              

Nos subimos de nuevo en la furgoneta de vuelta al hotel, muy contentos de haber decidido visitar Java. Las fotos no expresan todo lo que ocurre, pero dan una idea de lo increíble que resulta esta mítica y gran isla. Repetimos, en un viaje a Indonesia de más de una semana, consideramos imprescindible pasar por Java.  

 

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