Indonesia

DIA 3  13-5-2008 SINGAPUR Parques temáticos, edificios modernos y barrio chino. Descubrimos las libélulas. 

Nos levantamos temprano, desayunamos en el hotel y nos fuimos a comprar el billete de avión para Jogyakarta. En internet aparecía a 65 euros con Lion Air, pero no se podía reservar como pasa en la mayoría de compañías indonesias. Se puede hacer pre-reserva e ir a pagar a la agencia. Al final nos costó 77€ por persona porque habían pasado 28 horas desde la reserva y sólo era válida para 24. Por eso creo que es mejor llevarlo desde aquí comprado. En la página dónde damos las instrucciones para organizar el viaje a Indonesia se pueden reservar. Fuimos a la parada más cercana de metro. Otro descubrimiento más. Muy, muy limpio, con aire acondicionado al máximo y con poca gente. Está muy bien señalizado. Nos dejó un poco fríos, además de la climatización, ver continuamente en las pantallas que había en los vagones y en la estación imágenes de los atentados de Al Qaeda en Madrid. Te indicaban que estaban en alerta y te decían que avisaras si veías a alguien sospechoso. Está bien prevenir, pero creo que pasaban un poco con las imágenes. El precio de un trayecto era de 1 S$, es decir, 0,50 €. Se sacan los tickets en los cajeros que hay en los accesos. El ticket es retornable, cobran 1 S$ por él. Al devolverlo en el cajero, te devuelven el dinero. En 5 minutos vas a cualquier destino.         

Queríamos ir a Isla Sentosa a ver los delfines rosas y lo hicimos llegando en telesférico para disfrutar de las vistas. Había muchas obras por la zona y no disfrutamos tanto, pero no estuvo mal. Desde el aire descubrimos un modernísimo centro comercial, Vivo. No teníamos previsto visitarlo, pero estos sitios tienen un imán para Diana. En Isla Sentosa vimos el acuario, una divertida excursión de niños de Singapur y el espectáculo de los delfines. No mereció mucho la pena. Siempre que vamos con la ilusión de ver animales, nos da pena verlos encerrados y explotados para el turismo. Los delfines tienen un problema de pigmentación en la piel y van perdiendo el color gris, pasando zonas de su cuerpo a ser rosas. Los que vimos ese día tenían efectivamente algunas zonas rosas, pero más o menos un 20% de la superficie. En la publicidad te los ponen como la Pantera rosa y no sé si existirán, pero me parece un reclamo falso más. Bueno, no perdimos mucho tiempo ya que puedes pasar allí el día completo, pero hay cosas más interesantes en Singapur.          

A la salida, fuimos a comer al centro comercial Vivo. Muy fresquito y con restaurantes con gran variedad de comida y buenos precios. Comimos los 2 por menos de 10 euros. Dimos una vuelta por las tiendas, que tenían su interés por la cantidad y variedad de artículos, nada baratos, pero sí sofisticados. Me río cuando la gente piensa que los países desarrollados son los suyos y que cuando viajas vas a ver miseria. En algún Mac Donald, vimos a niños de 14-15 años haciendo los deberes en sus portátiles, usando el wifi gratis que hay en todos sitios.          

Cogimos de nuevo el metro hasta el barrio chino.  Lo primero que visitamos fue el gran templo que hay junto al mercado callejero. Es muy bonito, hay que entrar a verlo. Dimos una vuelta por el mercado hasta el anochecer y cenamos en un puesto callejero. En el mercado vimos un adorno que nos dejó flipados. Es una libélula de metal que se apoya únicamente en un punto como si se acabara de posar. Está muy conseguida y adorna muchísimo. Lo apuntamos en nuestras notas para comprarlas a la vuelta de Indonesia. Hoy adornan nuestra casa y la de algunos amigos y familiares. Después de cenar vimos la iluminación  de las calles y tiramos para el Hang Out derrotados.             

 

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