Indonesia

DIA 2  12-5-2008 SINGAPUR Llegamos. Cómo nos alegramos de haber pasado por Singapur.  

Llegamos al aeropuerto de Singapur sobre las 13:30. Impresionante, modernísimo, limpio. Habíamos leído que estaba muy bien, pero creemos que es el mejor del mundo. Hasta tienen servicios de visita gratis de la ciudad si tu enlace es de más de 4 horas. Tiene piscina, hotel por horas a buen precio, ordenadores con internet gratis, spa, mariposario… Hasta inmigración es de las mejores por las que hemos pasado. Te revisan la documentación con una sonrisa, te agradecen la visita y te dan un caramelo. Pasamos el trámite y cogimos un taxi hasta nuestro hotel. El taxista era indio (Mr Singh) y cobró unos 8 euros con taxímetro. Muy correcto y muy peculiar el taxi, con su decoración hinduista. Nos ofreció una tarjeta por si lo queríamos llamar para alguna excursión, pero no salía rentable, se puede ir a todos sitios en metro o andando.  Nos alojamos en el Hang Out, un mini hotel, con mini habitaciones, que nos pareció correcto para una corta estancia y sólo para ir a dormir. Su sala de internet gratis, su precio (56€) y su situación son lo mejor. Reservamos a la llegada para la noche que teníamos que hacer a la vuelta. Nos dimos una ducha y nos fuimos a conocer Singapur. Empezamos por el barrio indio, que lo teníamos a un paso del hotel. La mayoría de los recorridos los hicimos andando, aunque también cogimos el metro y algún taxi. Al comenzar a recorrer las calles, no entendíamos bien la fama de limpieza y modernidad de la ciudad. Esta parte es muy bonita y peculiar, pero no precisamente impoluta. Las casas de colores y los templos hindúes se reparten por las calles de este barrio. La población india, lógicamente es mayoría y casi no se ve gente con rasgos orientales. Lo que sí vimos fue la otra parte de la fama de duros con las normas y leyes. Una mujer policía se dedicaba a multar a todo el que cruzaba andando un paso de cebra de una calle de unos 5 metros de anchura, mientras el semáforo estaba en rojo para peatones. En los 5 minutos que estuvimos por la zona pudieron pasar 3 coches, pero la mujer policía paraba a todo el que cruzaba y los ponía en fila para tomarles los datos y darles la multa.                    

 Llegamos a la zona de mercados callejeros del centro (Bugis Street) y ya empezamos a darnos cuenta de que habíamos acertado con la parada en Singapur. Esta zona está siempre muy animada. Comimos en un restaurante que tenía mesas al aire libre por poco dinero. Dimos una vuelta por las calles de esta zona céntrica, pasando por casas coloniales antiguas y modernos edificios de los más sofisticados diseños. Concretamente, la biblioteca nacional nos dejó alucinados. Pasamos por la bonita zona de los museos, la modernísima universidad y llegamos al Town Hall. La vista desde allí es impresionante. Una explanada de césped con varios campos de deporte aparecen justo delante de los mayores rascacielos de Singapur. Estaba anocheciendo, pero seguía haciendo mucho calor. Vimos cómo se encendían las luces de la ciudad, sin que perdiera su movimiento por las calles.            

A pesar de ser el primer día y de no haber dormido mucho en el vuelo, seguimos caminando hasta llegar a la zona del Esplanade. Desde allí, además de admirar este magnífico auditorio, se tienen las mejores vistas de Singapur. El mar queda justo delante de los rascacielos y la iluminación es muy débil para poder observar perfectamente los edificios más altos de la ciudad. A pie del mar está el lujoso hotel Fullerton. Junto a él, el símbolo de Singapur: el Merlion. Aunque es algo extraño de entender y de observar a nosotros nos gustó muchísimo. Esta mezcla de león y pez nos pareció bellísima. Hasta le cogimos cariño, puede ser que por nuestra fascinación por los gatos y felinos en general. Cansados, pero muy contentos, nos fuimos para el hotel a dormir.                    

 

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