Indonesia

DIA 21  31-5-2008 SINGAPUR-DOHA Noche en vuelo, Doha. Bienvenidos al infierno. 

En el aeropuerto de Singapur apenas había gente. Aprovechamos para usar los ordenadores con internet para pasar el rato y embarcamos puntualmente. El vuelo transcurrió entre partidas de la “play” del avión y siestas cortas. Diana sí durmió algo mejor. Aterrizamos ya de día en Doha (Qatar), dónde aprovecharíamos la escala de 18 horas para conocer la ciudad. Preguntamos por la cola para pagar las tasas de entrada al país y vimos que sólo tenía 3 personas. Se paga con Visa, unos 15 euros por persona. Cambiamos dinero en una oficina de cambio que había a la salida de la terminal y cogimos un taxi.  No teníamos hotel, así que preguntamos al taxista por alguno para dejar las maletas, ducharnos y echarnos una siesta. Nos llevó al barrio del mercado principal y al segundo intento decidimos quedarnos en uno bastante cutre y caro, pero era lo mejor que encontramos y no queríamos perder mucho tiempo. Discutimos con el recepcionista porque nos dijo que debíamos dejar el pasaporte en el hotel. El taxista nos dijo que en Qatar eso funciona así, pero insistimos en que nos lo diera. Al final tuvimos que irnos con nuestra fotocopia que siempre llevamos encima.  El taxista nos esperó en la puerta a que subiéramos las maletas a la habitación. Nos llevó al Corniche, a la zona de centros comerciales y rascacielos. Nos cobró unos 10 € por todo el trayecto. Hacía calor, aunque eran las 9 de la mañana, por lo que nos metimos en un centro comercial gigante y moderno. Desayunamos en un Starbucks y nos dimos cuenta de lo cansados que estábamos al sentarnos en los cómodos sillones. Esperamos a que abrieran las tiendas y recorrimos las 4 plantas. Fue interesante ver a la gente, más que lo que había en las tiendas, aunque llamaba la atención la cantidad de ropa que se vendía para llevarla bajo los burkhas o túnicas. Había hasta una pista de hielo en el interior del centro comercial. Comimos en un restaurante antes de ir a descansar un rato al hotel. Antes de coger un taxi, paseamos un poco para ver los rascacielos de la zona, la mayoría de ellos en construcción. Hacía más de 50 grados, pero no pudimos ver ningún termómetro hasta por la noche. Es posible que fueran 55. Era insoportable andar por la calle. Nos parecía que las pestañas nos iban a arder y los ojos dolían de la luz y del calor. No tardamos en subir a un taxi (4€) para ir a dormir una siesta.           

La siesta duró unas 3 horas, nos dolía todo. Nos duchamos y fuimos a los zocos cercanos, incluido el zoco Waqif. Aunque el calor era todavía muy fuerte, había bajado algo la temperatura con respecto a la mañana. Además, el zoco Waqif tiene calles interiores y sombrías que protegen del sol. Fue curiosa la visita. La mayoría del zoco está preparado para turistas, aunque son muy pocos los que pasan por aquí. También se pueden ver y comprar productos locales, pero para nosotros no tenían demasiado interés.  Como nos sobraba algo de tiempo recorrimos algunas calles para ver mezquitas y algún que otro zoco antes de pasar por el hotel, recoger las maletas e ir al aeropuerto. En el taxi, ya a las 10 de la noche, pudimos comprobar que había 44 grados de temperatura. Abandonamos el infierno por vía aérea a la 1 de la mañana.   

 

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