Indonesia

DIA 20  30-5-2008 SINGAPUR Singapur al completo. Cómo ver un país en un día. 

El desayuno del Hang Out no era gran cosa, pero sí suficiente para coger energías para empezar el día. Hoy nos esperaba otra gran caminata por la ciudad-estado. En primer lugar recorrimos de nuevo el vecino barrio indio, por calles distintas a la de la primera estancia. Estaba en el camino hacia el barrio árabe.  En el barrio árabe, vimos la gran mezquita, cuya cúpula es visible desde muchos puntos de la ciudad. Había otras menores en los alrededores también muy cuidadas, al igual que las calles y los comercios. Seguimos andando hacia el centro cultural de Malasia, pasando por grandes explanadas desde las que las vistas eran muy bonitas.  Como el calor apretaba y el hambre también, decidimos dar una vuelta más por el centro comercial Vivo, al que fuimos en metro al fresquito. Allí Diana se compró unas modernas Crocs y yo conseguí monedas y billetes de muchos países en una oficina de cambio. Más tarde llegamos en metro de nuevo al barrio chino, en busca de las curiosas libélulas de adorno. Al llegar a la tienda que habíamos elegido para comprarlas, por variedad y por precio, estaba cerrada porque era tarde. El pánico se apoderó de nosotros. Las queríamos a toda costa, sobretodo para nosotros, para nuestra casa, pero también como regalo único para algunos amigos. Dimos varias vueltas hasta que encontramos la otra tienda en la que las habíamos visto. No tenían tanta variedad y eran más caras, pero no teníamos elección. Compramos unas cuantas y respiramos tranquilos. También tenía echada la vista a unas monedas chinas falsas, pero bien grandes y bonitas. Me tocó regatear con un niño de unos 12 años, que hasta se chuleó a la madre por habérmelas vendido al precio que él quería. El precio era muy bueno (una décima parte que en España), así que me las traje.  Queríamos despedirnos de Singapur en la zona del puerto, con las vistas de los rascacielos y el Esplanade. Nos compramos unos sándwiches y unas bebidas y nos sentamos al pie del mar a comérnoslo mientras suspirábamos por el final del viaje. También pasamos a decirle adiós a nuestro amigo Merlion, ¡cómo nos gusta el Merlion!          

Fuimos al hotel a ducharnos y fueron tan cutres de no dejarnos toallas, así que usamos la pequeña que llevamos por si acaso y la dejamos allí. Avisamos a un taxi para que nos recogiera a las 12 de la noche, ya que el vuelo de vuelta lo teníamos a las 3 de la madrugada. Íbamos sobrados de tiempo para evitar nervios, pero no pudo ser. El taxista metió el coche en una zona del hotel protegida por una barrera y al salir, la barrera se estropeó y no se levantaba. Al principio no dimos importancia, pero aquello se alargó y llegaron a discutir el taxista y el encargado del hotel. El taxista intentaba levantar la barrera manualmente y casi la parte. Pedimos que viniera otro taxi, pero justo se abrió la barrera casi a la 1. Por suerte a esa hora no había tráfico, por lo que llegamos a tiempo para facturar.   

 

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