Indonesia

DIA 9  19-5-2008 BALI Templos de Ubud, villa en el Kajane. Lujo absoluto para celebrar nuestro aniversario.  

¡Felicidades, amor mío! Nos despertamos felices, estábamos en uno de los mejores sitios dónde se puede estar y celebrando nuestro aniversario de boda: Bali. Desayunamos en la terraza de la habitación, algo habitual en la mayoría de los hoteles de Bali. La noche antes te piden que elijas qué quieres para desayunar y la hora a la que lo quieres. Las tortitas de banana eran casi una motivación para levantarse, ¡qué buenas! Se puede elegir entre mucha variedad de comida, dulce, salado, zumos… Es uno de los mejores momentos de cada día. Salimos de nuevo a la calle principal y durante toda la mañana recorrimos los templos del centro de Ubud. Hay muchos y muy bonitos en una la pequeña zona que rodea el mercado central. Recordar los nombres es algo casi imposible, hay que ver todos los del centro. Sorprendentemente apenas vimos turismo, por lo que podemos disfrutar tranquilamente de cada templo. Hay mil fotos que hacer en cada uno, mil detalles que observar, todo muy cuidado, todo puro arte. También dimos otra vuelta por el mercado para comprar sarongs (3€) más a la moda para visitar los templos, porque los que habíamos comprado en Java eran muy feos. Estando en el mercado, de pronto se llenó de gente. Salimos para ir a comer y vimos cómo grandes y pequeños autobuses paraban en el mercado y daban instrucciones a los turistas para volver a encontrarse en 1 hora. Fue cuando nos dimos cuenta del acierto de alojarnos en Ubud. La gente viaja a la costa, al sur, y conocen Ubud en 1 hora. Es una suerte que la gente siga haciendo turismo borreguil, te permite disfrutar tranquilamente de  sitios supuestamente masificados. Hay que alojarse en Ubud 3 ó 4 días para conocerlo bien y aprovechar que la distancia a muchos de los templos es menor que desde el sur. También es más barato.            

Comimos en un restaurante-biblioteca de un francés, que está cerca del mercado central. Hablamos un rato con el dueño, una de tantas personas que fueron a Bali y se quedaron para siempre. Buena persona, agradable y atento. Llegó la hora de volver al hotel para celebrar nuestro primer aniversario. Casi corrimos por la calle, ya que sabíamos que la villa con piscina privada, sí privada, para nosotros solos, para bañarnos en bolas, para tirarnos de bomba a la piscina de agua salada en bolas, para tomar el sol en bolas y para dormir en bolas. Teníamos las maletas ya en la villa, que estaba encima de un monte, junto a campos de arroz. El primer baño cayó instantáneamente, hacía mucho calor. La habitación, absolutamente lujosa, pero con mucho gusto, de ensueño. Nuestro primer cuarto de baño exterior nos resultó extraño. Sentarte en un váter viendo las estrellas no era sólo cosa del estreñimiento.  Llamamos a recepción para que vinieran a darnos el tratamiento de spa que habíamos contratado para este día tan especial. Tumbados en la terraza de la habitación, justo delante de la piscina, recibimos un tratamiento de unas 2 horas, incluidos masaje y tratamiento corporal con té verde. Todo terminó con un relajante baño de flores en nuestra bañera exterior. Éramos los reyes del universo.               

Nos entró hambre y pedimos que nos trajeran algo de comida, no queríamos salir ni un minuto de nuestra lujosa villa. Cayeron varios baños en bolas, no podíamos parar de sonreír de felicidad. De pronto, llamaron a la puerta, lo que nos hizo buscar nuestros bañadores por el jardín antes de abrir. Era ya de noche y no entendíamos qué hacía por allí nadie del hotel. Abrimos la puerta y nos encontramos una sorpresa tremenda. Con la pelotera que habíamos tenido el día anterior con los del hotel… Una tarta estupenda con felicitaciones personales nos haría perdonar el mal rato que nos hicieron pasar. Se nos saltaron las lágrimas, ¡qué detallazo¡ Fue imposible terminársela, era muy grande y habíamos cenado hacía poco. Nos tomamos un cacique de botellín de los que dimos en nuestra boda que aún usamos en los viajes y nos fuimos a celebrar el aniversario de la noche de bodas…              

 

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