Habíamos visto una oferta para un destino que no ubicábamos muy bien en el mapa. Justo abría Iberojet la ruta a ese destino y fuimos en el primer viaje de la temporada. El precio para 2 semanas en régimen de todo incluido era de 1100€ por persona. Reservamos el viaje en una agencia del barrio de Diana en Madrid. El viaje lo realizamos en julio de 2004. Tuvimos la suerte de ir acompañados de nuestros amigos Manolo y Nieves.
A la llegada, nos llevaron en autobús al hotel Sea Club Kiwengwa, contándonos lo peligroso que era no contratar las excursiones con Iberojet. Nuestra habitación era muy sencilla, amplia y limpia. El hotel era muy bonito con construcciones con tejados de madera y mucha vegetación. La estancia fue muy agradable, ya que hicimos un buen grupo para hacer excursiones con los Beach Boys y estuvimos siempre en contacto con los masáis que vigilaban el hotel.
La playa era muy amplia, con mareas muy pronunciadas que dejaban espacio para una vía de comunicación alternativa a las malas carreteras. Pasaba gente en moto, niños que iban al colegio, pastores con ganado... Los que menos usábamos la playa éramos los clientes del hotel, ya que no era muy buena para el baño ni para snorkel, aunque el principal problema era el acoso de los beach boys. Eran buenos chavales la mayoría, pero era muy desagradable estar diciendo todo el tiempo que no a tantas cosas que te querían vender. También era muy desagradable ver cómo los masáis los perseguían con palos para que nos dejaran en paz. El agua no era muy transparente, estaba templada y la arena era blanca muy fina. Realmente pasamos la mayoría del tiempo fuera del hotel, aunque en dos semanas tuvimos tiempo para casi todo.
Hicimos varias excursiones, todas con los Beach Boys por muy poco dinero (entre 6 y 15 dólares por excursión):
Blue Safari: Un día muy completo. Tardamos más de una hora por caminos de tierra hasta llegar a un embarcadero. En barco de madera y vela íbamos a una isla desierta a disfrutar de un día de aventura y playa.
Ruta de las especias y la isla de la prisión: Medio día de visita a varias plantaciones de todo tipo de especias y visita a las tortugas gigantes de la isla que sirvió como prisión.
Snorkel en Mnemba: Lo mejor, repetimos. Fuimos 2 días a hacer snorkel, que era muy bueno en la zona. Todo era impresionante, el entorno, el color del agua, la barca de madera y vela, el pueblo en el que esperábamos que subiera la marea, nuestro querido guía Mohammed (el niño cantor), el grupo con el que compartimos aquellos días...
Stone Town: Una tarde en la inquietante y bella Stone Town, capital de Zanzíbar, un poco inhóspita para los turistas, sobretodo al anochecer.
Como íbamos 2 semanas, aprovechamos para hacer un curso de buceo y sacarnos el Open Water. Aprendimos a bucear con el mejor monitor que hemos buceado nunca (Miquel Badosa). Un gran profesional dentro del agua y un tío cachondo y sonado fuera de ella. Las inmersiones del curso las hicimos en la isla de Mnemba, en unos fondos repletos de vida, con muchísma variedad de peces. Nos quedamos con las ganas de hacer un safari de 3 días, pero ya eran muchos los gastos del viaje, además de poco el tiempo que nos sobró para hacer más cosas.
Fue un viaje largo, en que nos dio tiempo a hacer muchas cosas, a conocer a gente interesante, a divertirnos, a emocionarnos... África es dura, incluso en lugares que históricamente han sido prósperos. Este viaje nos ayudó a perder el temor a salir de los hoteles con gente local a conocer el destino, la mejor manera de salir de la ruta turística.