Edimburgo

Edimburgo es una ciudad con mucha historia y con muchas historias. Pocas cosas se conocen de ella si no se visita y se comprueba insitu lo que pudo acontecer en distintas épocas. El misterio y la belleza se unen para ofrecer al visitante una experiencia inolvidable.  

Volar a Edimburgo o Glasgow (Prestwick) es muy barato. Por suerte, muchas son las compañías aéreas que conectan bastantes ciudades españolas con alguno de estos dos aeropuertos. También es una suerte que varias low cost compitan por este destino, ya que normalmente es fácil encontrar ofertas. En autobús se puede llegar cómodamente desde ambos aeropuertos al centro de Edimburgo.

El alojamiento es relativamente caro en Edimburgo, si bien se pueden encontrar alojamientos privados en las webs de pisos de alquiler para turismo. Merece la pena pagar un poco más y alojarse en un amplio apartamento en la calle principal de Edimburgo (High Street, Royal Mile). Desde esta calle se puede recorrer Edimburgo a pie y se puede disfrutar del ambiente de buenos pubs.

En cuanto al tiempo de visita, en dos o tres días se pueden visitar todos sus atractivos, pero merece la pena pasar una semana para visitar sus alrededores, ya que hay que vivir la experiencia de alojarse en un castillo y visitar algunos pequeños pueblos cercanos que conservan sus cascos históricos medievales.

Los atractivos de Edimburgo están situados a lo largo de la Royal Mile. El castillo es lo más visitado, muy bien conservado y con buenas exposiciones de armas, vestimentas y otros objetos. Se puede visitar en medio día, ya que no es muy grande. Recorrer la Royal Mile hasta el otro extremo, llegando al palacio puede ocupar otro medio día si se aprovecha para conocer algunos pubs y probar los huggies. Por el camino se contemplará la catedral de Saint Giles y decenas de casas y edificios con aspecto medieval perfectamente conservados.

Edimburgo

Están muy solicitados los paseos de contadores de historias, en los que un guía, generalmente de noche, lleva a un grupo de gente a visitar rincones con oscuras leyendas, incluidos cementerios. Es una actividad muy recomendable.

De los alrededores, lo más reseñable son el castillo y el pueblo de Stirling, de grandes dimensiones e impresionantes vistas. Dunfermline es un pueblo precioso, muy tranquilo perfectamente conservado que merece una parada.

Como guinda del viaje, recomendamos pasar una noche en un castillo. Algunos de ellos, en temporada baja, producen la sensación de estar en un lugar histórico, desconcertante, solitario, en el que todo puede pasar…

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